Petróleo en picado y bolsas nerviosas: ¿fin de la guerra entre EE.UU. e Irán?
El optimismo por la paz sacude los mercados
Imagínate esto: el mundo contiene la respiración ante unas charlas clave entre Estados Unidos e Irán este sábado en Pakistán. Es la esperanza de un frágil alto el fuego que podría acabar con esta guerra que nos tiene a todos en vilo. Y los mercados lo notan: las bolsas de Wall Street han terminado el día con ligeras bajas, pero con ganancias semanales por segundo semana seguida.
El S&P 500 –que es como el termómetro principal de las grandes empresas americanas– solo bajó un 0,1 por ciento tras un día de subidas y bajadas. El Dow Jones, otro índice importante de compañías industriales, cayó un 0,6 por ciento. En cambio, el Nasdaq, enfocado en tecnología, subió un 0,4 por ciento gracias a gigantes como Nvidia, que brilló con un 2,6 por ciento más.
El petróleo, el gran protagonista de la volatilidad
El petróleo es el que manda en estos vaivenes. Desde que empezó la guerra a finales de febrero, el tráfico por el Estrecho de Ormuz –un pasillo vital por donde pasa gran parte del crudo mundial– se ha paralizado casi por completo. Eso hizo que los precios se dispararan: el Brent, que es el estándar internacional del petróleo, pasó de unos 70 dólares el barril a más de 119 en sus picos.
Pero ayer, viernes, respiramos un poco: el Brent para junio bajó un 0,8 por ciento a 95,20 dólares, y el crudo americano un 1,3 por ciento a 96,57. Menos mal, porque este subidón ha impulsado la inflación en Estados Unidos.
Inflación disparada y el miedo de los expertos
En marzo, la inflación americana tuvo el mayor repunte en cuatro años, sobre todo por los precios de la gasolina que se han ido al cielo. Casi lo que esperaban los economistas, pero aún así duele. La gente lo nota en el surtidor, y luego en todo: comida, vuelos, envíos... porque las empresas repercuten los costes.
El Federal Reserve –el banco central de Estados Unidos– está en alerta. La inflación sigue por encima de su objetivo del 2 por ciento, y algunos hablan ya de subir tipos de interés para frenarla. Eso significa préstamos más caros, y adiós a bajadas que animan las bolsas. El bono a 10 años subió a 4,32 por ciento, señal de nervios.
La confianza del consumidor cayó un 10,7 por ciento en abril, según la Universidad de Michigan, y esperan un 4,8 por ciento de inflación al año vista. Analistas como Jamie Cox advierten: abril podría ser peor por el shock del petróleo.
¿Y si Israel complica las cosas?
Pero no todo es color de rosa. La agencia iraní Tasnim dice que no habrá charlas si Israel no para sus ataques en Líbano. La guerra sigue inestable, y eso mantiene a los mercados en vilo. Aun así, el S&P 500 está solo un 2,3 por ciento de su récord de enero.
¿En qué te afecta esto a ti y a mí?
Piensa en tu bolsillo: si el petróleo sigue caro, la gasolina sube aquí en España, y con ella el pan, el transporte o tus vacaciones. La inflación global nos llega por el Estrecho de Ormuz, y si la guerra se alarga, el BCE –nuestro banco central– podría mantener tipos altos más tiempo. Menos hipotecas baratas, más cuidado con el gasto.
Mi opinión personal
Me alegra ver ese rayo de esperanza en Pakistán, porque esta guerra nos está costando un ojo de la cara a todos. Pero soy escéptico: con Israel y Líbano en medio, y el petróleo tan volátil, no me fío mucho. Ojalá salga bien, porque al final, somos los de a pie los que pagamos el pato. ¿Tú qué piensas?
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