Drama humano en Beirut: hospitales al límite por ataques israelíes
El horror en las puertas del hospital
Imagina llegar a las puertas del Hospital Universitario Rafik Hariri en Beirut, el más grande de Líbano, y ver familias destrozadas esperando noticias de sus seres queridos. Ambulancias descargan bolsas con cuerpos uno tras otro, mientras el director, Mohammad Zaatari, confiesa a la prensa que hay muchos "mártires" por identificar. Y lo peor: este hospital está en una zona de evacuación ordenada por Israel, pero con cientos de pacientes graves, moverlos es imposible.
Yo, que sigo estos conflictos de cerca, me quedo helado pensando en lo que significa eso. Un hospital público, a plena capacidad, podría ser el próximo objetivo en esta escalada.
Testimonios que duelen
Fuera, un hombre como Mohamed Jirani pasea nervioso porque su tío está herido tras un bombardeo en un edificio de apartamentos el 8 de abril. "No atacan a combatientes, son mujeres, niños y desplazados", dice. En los hospitales de Beirut, no ves milicianos de Hezbolá –ese grupo militante y político libanés respaldado por Irán–, solo civiles.
En otro centro, el Hospital General Makassed, una niña de tres años se recupera de heridas graves en la mano. Su madre cuenta cómo salió a jugar en un refugio educativo y un ataque lo destruyó todo. "Oía su voz llamándome entre el humo negro, la saqué con mis manos", relata entre lágrimas. Esta peque ha vivido ya dos guerras entre Israel y Líbano, y tapa sus oídos para no oír las explosiones al dormir.
Cifras que asustan
El Ministerio de Sanidad libanés reporta más de 2.000 muertos en solo seis semanas, con 172 niños y 91 trabajadores sanitarios entre ellos. Otros 7.000 heridos, muchos en casas, trabajos o campamentos de desplazados. Los ataques aéreos de las Fuerzas de Defensa de Israel –conocidas como IDF– han llegado a barrios céntricos de la capital, antes considerados seguros.
Hace poco, lanzaron su mayor ataque coordinado: 100 objetivos de Hezbolá en 10 minutos, sin aviso previo. Dicen que avisan con drones zumbando bajo o mensajes en redes, pero esta vez no. La IDF asegura que sigue el derecho internacional para evitar daños civiles, pero las imágenes de edificios destruidos y escombros cuentan otra historia.
El contexto de la guerra
Todo esto surge en medio de un conflicto mayor: la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Hezbolá empezó a disparar contra Israel desde el sur de Líbano, su bastión tradicional, donde hay bombardeos constantes desde hace dos años. Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, dice que busca proteger su frontera norte.
El gobierno libanés, que incluye a políticos de Hezbolá, ha prohibido su ala paramilitar y ordenado desarmar la capital. Pero el grupo insiste en que es la única defensa real contra una posible invasión israelí, ya que el ejército nacional es débil.
Ahora, tras ataques masivos justo al inicio de un alto el fuego, hay un nuevo cese de 10 días entre Israel y Líbano. Un respiro, pero la devastación tardará en sanar.
¿Cómo te afecta esto a ti?
Quizá pienses que está lejos, pero no tanto. Esta tensión en Oriente Medio sube los precios del petróleo y el gas, que pagamos en la gasolinera o la factura de luz. Además, más refugiados podrían llegar a Europa, presionando servicios sociales. Y si escala, afecta la estabilidad global que tanto notamos en economía y seguridad.
Mi opinión personal
Como alguien que analiza geopolítica, me duele ver cómo los civiles pagan el pato de luchas entre potencias. Israel tiene derecho a defenderse de Hezbolá, pero ¿a qué precio? Niños tapando oídos no es la imagen de una victoria. Ojalá este cese al fuego sea el principio de algo duradero, porque la humanidad no puede seguir así. ¿Tú qué opinas?
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