Rey Carlos III aterriza en EE.UU. con tiroteo y bronca Trump-Starmer de fondo
Rey Carlos III llega a Estados Unidos en plena tormenta política
Imagina esto: hace dos siglos y medio que las colonias americanas se independizaron del rey Jorge III, y ahora su descendiente directo, el rey Carlos III, pisa suelo americano. Pero no todo es fiesta. Un tiroteo en una cena en Washington el sábado, con Donald Trump presente, ha puesto la seguridad en alerta máxima para esta visita de Estado de cuatro días.
El avión del rey y la reina Camilla aterrizó en una base militar de Maryland, cerca de la capital. Allí, niños de familias británicas les dieron flores, sonaron los himnos de Reino Unido y Estados Unidos, y de ahí directo en coche negro a la ciudad. Buckingham Palace confirmó que, tras revisar la seguridad, todo sigue adelante. Menos mal, porque el rey está "aliviado" de que Trump y su esposa salieran ilesos del susto.
Tensiones entre Trump y Starmer por la guerra de Irán
El ambiente ya estaba cargado antes del tiroteo. Hay un rifirrafe entre Donald Trump y el primer ministro británico Keir Starmer por la guerra en Irán. Trump critica a Starmer por no unirse a los ataques militares de EE.UU., y lo compara con "no ser como Winston Churchill", el líder de la Segunda Guerra Mundial que acuñó lo de la "relación especial" entre ambos países.
Esto forma parte de un choque mayor con la OTAN –que es la Organización del Tratado del Atlántico Norte, una alianza militar de países occidentales–. Trump los llama "cobardes" por no apoyar en Irán. Hasta hay un email filtrado del Pentágono que habla de replantear el apoyo a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas –o Falkland Islands, como las llaman en inglés, esas islas en el Atlántico Sur por las que Reino Unido y Argentina guerrearon en 1982.
Trump elogia al rey, pero no al gobierno británico
A pesar de todo, Trump asegura que la política no toca al rey: "Carlos no tiene nada que ver con la OTAN", dijo. Lo llama su "amigo" y "gran tipo". Recuerda con cariño su viaje a Reino Unido el año pasado, con banquetes en Windsor y guardias de rojo. La Casa Blanca dice que habrá cena de Estado y eventos top.
Incluso Trump cree que esta visita puede arreglar las cosas transatlánticas. "Absolutamente sí", le dijo a la BBC.
Voces críticas y la sombra de Andrew
No todo el mundo aplaude. Algunos políticos británicos, como Ed Davey de los Liberal Demócratas, llaman a Trump "gangster peligroso" y piden cancelar el viaje por si dice o hace algo embarazoso. Starmer defiende que la monarquía une lazos a largo plazo.
Y hay más sombra: el hermano del rey, Andrew, ex príncipe escándalo por su amistad con Jeffrey Epstein, el financiero acusado de abusos sexuales. Víctimas piden reunión con Carlos, pero parece improbable. Andrew lo niega todo y está investigado.
La agenda del rey en América
El rey, de 77 años y con cáncer diagnosticado en 2024 (tipo no revelado), tiene plan movidito. Té privado con los Trump, fiesta en jardín, cena oficial, reunión uno a uno. Luego, memorial del 11-S en Nueva York, fiesta por los 250 años de EE.UU. en Virginia y charla con líderes indígenas sobre conservación –tema que le apasiona al rey ecologista.
Clímax: discurso ante el Congreso de EE.UU. el martes. Solo la reina Isabel II lo hizo en 1991, hablando de liberalismo y diversidad. Carlos podría soltar algún mensaje sutil sobre medioambiente y paz, opuesto a Trump.
¿Qué pinta esto en tu día a día?
A simple vista, parece cosa de reyes y presidentes lejanos, pero afecta. Si la "relación especial" entre EE.UU. y Reino Unido se tensa por Irán u OTAN, suben precios de gasolina aquí en Europa, o cambian alianzas que nos protegen. Y culturalmente, fortalece lazos que vemos en series, turismo o hasta en cómo se negocia el Brexit con yankees.
Mi opinión como friki de la geopolítica
En mi opinion, esta visita es un malabarismo genial del rey Carlos. En tiempos de guerra en Irán y Trump soltando bombas verbales, él representa esa diplomacia suave que une sin pelear. Me encanta que priorice el planeta; ojalá su discurso inspire. Aunque con el tiroteo fresco, cruzo dedos por la seguridad. Al final, los monarcas como él recuerdan que la política no lo es todo.
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