Trump y Xi en Pekín: ¿se acaba la guerra comercial entre gigantes?

14/05/2026 10:45 | 96 visitas
Trump y Xi en Pekín: ¿se acaba la guerra comercial entre gigantes?

Trump y Xi en Pekín: ¿se acaba la guerra comercial entre gigantes?

Imagina dos superpotencias económicas como Estados Unidos y China, que se han hecho tanto daño mutuamente durante una década de guerra comercial. Pues bien, ahora Donald Trump y Xi Jinping se han dado cita en Pekín para intentar ponerle freno a esto. No es para menos, porque el comercio entre ellos ha caído en picado y ha obligado a empresas de todo el mundo a reinventarse.

Yo, que sigo estos temas de cerca, me alegro de verlos cara a cara. Después de un 2025 lleno de subidas locas de aranceles –que son como impuestos extras a las importaciones, para que lo entiendas–, parece que buscan estabilizar las cosas. Esperan extender una tregua comercial de octubre y que China compre más soja, carne de vaca y aviones Boeing de Estados Unidos. Suena modesto, pero para muchos es un soplo de aire fresco.

El batacazo del comercio entre vecinos económicos

Antes de 2018, cuando Trump empezó a poner aranceles, el promedio era solo del 3,1 por ciento. Ahora ronda el 48 por ciento, aunque ha bajado de picos del 145 por ciento el año pasado. ¡Menudo cambio! En 2016, China era el socio comercial número uno de Estados Unidos, con más del 13 por ciento de su comercio total. Para 2025, se ha quedado en el 6,4 por ciento, y México y Canadá les han adelantado.

El déficit comercial –la diferencia entre lo que importas y exportas– llegó a los 377.000 millones de dólares en 2018, pero bajó a 168.000 millones el año pasado, el mínimo desde 2004. Aun así, China ha exportado tanto a Europa y el Sudeste Asiático que su superávit global batió récords con 1,2 billones de dólares.

Empresas que se las apañan como pueden

Muchas compañías chinas han montado fábricas en Vietnam, Tailandia o India para esquivar los aranceles estadounidenses. Es lo que llaman "transbordo": envían productos a través de terceros países. Por eso, las importaciones de Estados Unidos desde Vietnam subieron un 42 por ciento, y desde Tailandia un 44 por ciento.

Un ejemplo es Velong Enterprises, que hace utensilios de cocina para Walmart. No se fueron de China, sino que diversificaron a Camboya e India. "Construyeron cadenas de suministro multi-país alrededor de China", dice su fundador. Expertos como Zongyuan Zoe Liu, del Consejo de Relaciones Exteriores, insisten: los productos chinos siguen llegando a Estados Unidos, solo que disfrazados.

El drama de los agricultores y fabricantes americanos

Los agricultores de soja en Estados Unidos lo han pasado fatal: China les cerró el mercado casi todo 2025, y sus exportaciones cayeron un 75 por ciento. También los fabricantes, que dependen de minerales raros chinos –esos elementos esenciales para móviles, aviones de caza o chips avanzados–. China controla el 80 por ciento del tungsteno mundial, un metal superresistente para defensa y medicina.

En Colorado, Appu Jacob Varghese, de Zion Foodtrucks, vio cómo los aranceles erráticos le blanqueaban el pelo. Sus camiones de comida cuestan entre 50.000 y 60.000 dólares, con contratos fijos, pero los costes de proveedores chinos subían y bajaban como una montaña rusa. Ahora compra en Vietnam, Tailandia, Estados Unidos e Israel. "Es demasiado riesgoso depender de China", dice.

Grandes marcas huyen de China

Apple mueve producción de iPhones a India, Nike a Vietnam. InStyler, de aparatos para el pelo, va a Corea del Sur, Francia o México. No solo por tensiones, sino por "seguro contra sorpresas", como dice su CEO. Economistas como Sarah Tan, de Moody's, explican que las tensiones comerciales hacen que las empresas no quieran jugársela con proveedores chinos.

En China, fabricantes como Michael Lu, de Brothersbox en Dongguan, echan de menos el mercado estable de Estados Unidos. Esperan mejoras, aunque no vuelvan los años dorados de hace 15 años.

¿En qué te afecta esto a ti?

Si usas un smartphone, comes carne o viajas en avión, estos vaivenes suben precios. Tus productos podrían costar más por las cadenas de suministro alteradas, o tardar en llegar. En España, importamos mucho de China vía Estados Unidos, así que una guerra comercial calmada significa estabilidad en precios de electrónicos y comida. Y si eres inversor o empresario, ojo a las oportunidades en Vietnam o India.

Mi opinión: esperanza con pies de plomo

Creo que esta cumbre es positiva, porque como dijo Wilbur Ross, exsecretario de Comercio de Trump, la idea de independizarse totalmente es una ficción. Se necesitan mutuamente. Pero no esperes milagros: las tensiones van más allá de aranceles, con bloqueos de chips y minerales. Ojalá bajen la temperatura, porque al final, todos perdemos con esta pelea de gigantes. Veremos qué reglas de juego salen de Pekín.

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Fuente original: apnews.com

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