Trump, Irán y Netanyahu: la grieta que nadie quiere ver

24/10/2026 00:45 | 161 visitas
Trump, Irán y Netanyahu: la grieta que nadie quiere ver

Un vicepresidente que no bendice a Netanyahu

Empecemos por lo que más ruido hace. JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos, se ha negado a respaldar públicamente a Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel. Y en política internacional, un silencio de ese tamaño suele significar más que un discurso entero.

Durante años, el respaldo a Israel era casi un reflejo automático en Washington. Ahora no. La negativa de Vance a endorse... perdón, a dar su apoyo explícito al primer ministro israelí deja entrever una distancia real entre la administración de Donald Trump y el gobierno de Netanyahu. No es una ruptura total, pero si es un cambio de tono muy visible.

Y eso, en un conflicto abierto en Oriente Próximo, mueve fichas. Muchas.

Irán: la guerra que no depende del Congreso

Este octubre se celebran las midterms, o elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Para quien no siga la política americana: son unos comicios que se celebran a mitad del mandato presidencial, donde se renueva buena parte del Congreso (el órgano que hace las leyes). Suelen funcionar como un examen al presidente de turno.

La pregunta que muchos se hacen es sencilla. Si el Congreso cambia de manos, ¿cambia la guerra con Irán.

La respuesta corta es no. La respuesta larga es más incómoda. Aunque los demócratas recuperen escaños, la capacidad de Trump para dirigir la ofensiva seguiría siendo enorme. El presidente estadounidense conserva un margen de maniobra muy amplio en materia militar, y la guerra no se detiene porque haya elecciones.

Mientras tanto, sobre Teherán se han reportado explosiones y columnas de humo. Es decir, el conflicto sigue vivo, con o sin campaña electoral de por medio.

Cisjordania: atacan a una periodista y ella responde

Otro frente que se ha movido estos días tiene nombre propio: Cisjordania. Allí, una periodista del Washington Post ha denunciado un ataque por parte de colonos israelíes.

Vamos a aclarar el término, porque es clave. Los colonos son civiles israelíes que viven en asentamientos construidos en territorios palestinos ocupados. Su presencia es uno de los puntos más conflictivos del conflicto, y la comunidad internacional la considera ilegal según el derecho internacional.

La periodista, lejos de callarse, ha asegurado que el ataque solo ha "reforzado" su determinación de seguir informando. Una frase que, contada así, suena casi a titular de película. Pero es la realidad del terreno.

¿Que significa todo esto junto?

Si unimos las piezas, el dibujo es este. Estados Unidos mantiene la mano firme en la guerra con Irán, pero a la vez marca distancia con Netanyahu. Israel sigue bajo presión internacional por lo que ocurre en Cisjordania y en Gaza. Y las elecciones americanas, aunque cambien el mapa político, no van a apagar los fuegos abiertos.

Hay algo que conviene entender: la política exterior no se mueve al ritmo de las urnas, sino al ritmo de los intereses estratégicos. Y esos intereses, hoy, siguen apuntando en la misma dirección.

¿En qué te afecta esto?

Puede parecer que todo esto queda lejos, en despachos con alfombras y aviones oficiales. Pero no del todo.

Primero, por el precio de la energía. Cualquier tensión en el estrecho de Ormuz o en el golfo Pérsico se traduce, tarde o temprano, en la factura de la luz, en el gasoil y en el precio de la cesta de la compra. Los mercados reaccionan al miedo antes que a los hechos.

Segundo, por la información. Cuando atacan a periodistas en zonas de conflicto, lo que se pierde es la posibilidad de saber que está pasando de verdad. Y sin información fiable, las redes se llenan de bulos.

Tercero, por el efecto dominó político. Lo que decida Washington sobre Irán o sobre Israel termina afectando a acuerdos comerciales, a precios y a la posición de Europa en el mundo.

Mi opinión

Voy a ser sincero. Me da la sensación de que estamos normalizando cosas que no deberían ser normales. Que un vicepresidente tenga que aclarar si respalda o no a un aliado histórico ya dice mucho del desgaste de esa relación. Y que se ataque a una periodista por hacer su trabajo debería ocupar más portadas de las que ocupa.

También creo que nos vendemos demasiado rápido la idea de que las elecciones lo cambian todo. No es verdad. Cambian el relato, cambian los titulares, pero las guerras tienen su propia inercia. Y esa inercia, hoy, va en una dirección bastante preocupante.

Ojalá me equivoque. De verdad.

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Fuente original: edition.cnn.com

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