Llamada sorpresa a Putin: dos países de la OTAN rompen el hielo y sus vecinos estallan
El movimiento que nadie esperaba en el norte de Europa
Imagina que tus dos vecinos más formales, esos que siempre avisan antes de hacer cualquier cosa, un día deciden llamar por teléfono al vecino conflictivo del barrio sin decirte nada. Pues algo así ha pasado en el norte de Europa.
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, mantuvieron el martes una conversación telefónica de unos 90 minutos con el presidente ruso, Vladimir Putin. Según ambos mandatarios, fue una charla "franca y sustancial", que en lenguaje diplomático viene a significar que hubo de todo, pero que se habló claro.
Lo llamativo no es solo la duración. Es que se trata de la primera llamada directa entre el líder ruso y dirigentes europeos claramente alineados con Ucrania en más de un año. La última vez que algo así ocurrió fue en julio de 2025, cuando el presidente francés Emmanuel Macron descolgó el teléfono para hablar con Putin.
Un cordial desacuerdo entre vecinos
La reacción del resto de países nórdicos no se hizo esperar, y no fue precisamente de aplauso. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, fue muy directa al afirmar que la llamada "no se coordinó con el resto de nosotros".
Además, lanzó una advertencia que conviene subrayar: "deberíamos tener mucho cuidado a la hora de darle a Putin una oportunidad que no tenía hasta hace unas horas". En otras palabras, teme que el Kremlin use este gesto para proyectar una imagen de normalidad que no se corresponde con la realidad de la guerra.
Por su parte, el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, que hablaba desde Helsinki durante una cumbre de líderes nórdicos, confirmó que nadie le avisó por adelantado y que sus expectativas ante la llamada eran más bien bajas. Eso sí, dejó claro que la postura de su país no cambia: la paz tiene que llegar en los terminos que marque Ucrania. Ahi queda eso.
Los dos protagonistas de la llamada se defendieron con un argumento sencillo: "poner fin a la guerra exige conversaciones directas". Store explicó además que Putin y él tienen "grandes diferencias de puntos de vista", y aclaró que hablaron solo en nombre de sus propios países, no de toda la alianza.
Qué es la OTAN y por qué se habla tanto de ella
Vas a ver las siglas OTAN por todas partes en noticias como esta, así que aclaremos qué son. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) es una alianza militar formada por varios países de Europa y Norteamérica que se comprometen a defenderse entre sí. Noruega, Finlandia, Dinamarca y Suecia pertenecen a ella. La UE, por su parte, es la Unión Europea, un club económico y político. A veces se confunden, pero no son lo mismo.
El Kremlin, según su propio comunicado, aprovechó la llamada para criticar la "política de confrontación" de los países de la UE y la OTAN, a los que acusa de alargar el conflicto. Aun así, Moscú confirmó que las tres partes acordaron mantener el contacto telefónico de forma directa.
Una tregua pequeña en un pueblo del sur
La llamada coincidió en el tiempo con un dato curioso: una tregua local en la ciudad de Oleshky, en la región sureña de Jersón, ocupada por fuerzas rusas desde 2022. Según las informaciones, este alto el fuego fue mediado por la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, y empezó a las 3 de la madrugada, con vigencia prevista hasta el 1 de noviembre.
Para que te hagas una idea de la magnitud del drama, Oleshky tenía unos 24.000 habitantes antes de la guerra. Hoy quedan alrededor de 2.000. Algunos antiguos residentes han contado que quienes siguen allí pasan hambre, carecen de medicinas y no pueden salir con facilidad. Una mujer llamada Olga, en contacto con dos familias atrapadas, lo resumió de forma desgarradora: "se han olvidado de qué es el pan".
La guerra no se detiene en el resto del país
Mientras esa tregua aguantaba a duras penas, Rusia siguió golpeando otras zonas de Ucrania. Misiles balísticos impactaron el lunes por la noche en un campus universitario de Kiev (la capital), y otro ataque nocturno alcanzó el Puente Sur, una importante arteria de carretera y ferrocarril que cruza el río Dniéper. Las imágenes que circularon mostraban un boquete enorme entre las vías del metro y montañas de metal retorcido.
En el lado ruso, dos personas murieron en la ciudad occidental de Briansk a causa, según el gobernador regional, de "artefactos explosivos lanzados" desde el aire. La guerra, en definitiva, no entiende de gestos diplomáticos.
¿En qué te afecta esto?
A priori puede parecer un asunto lejano, de despachos y teléfonos. Pero tiene un impacto muy real en tu día a día, y aquí van un par de ejemplos concretos.
Primero, la energía. Cada vez que la guerra en Ucrania se recrudece o se abre una vía de diálogo, los mercados energéticos reaccionan. Eso se traduce en el precio del gas, la gasolina o la factura de la luz. Un gesto diplomático como este puede calmar los precios o tensarlos, según cómo lo interpreten los inversores.
Segundo, la seguridad y la política exterior. Si los países de la OTAN actúan por separado, la alianza se debilita de cara a futuras negociaciones. Y eso afecta a la estabilidad de todo el continente, incluida España.
Tercero, la ayuda humanitaria. Treguas locales como la de Oleshky permiten, aunque sea de forma limitada, hacer llegar alimentos y medicinas a civiles atrapados. Que funcionen o no depende de que las partes se respeten.
Mi opinión
Reconozco que la llamada de Store y Stubb me genera sentimientos encontrados. Entiendo el argumento de que hay que hablar para parar una guerra, y en eso tienen razón: sin diálogo no hay paz posible. Pero también entiendo perfectamente el enfado de Dinamarca y Suecia. En una alianza, la coordinación no es un detalle, es la base de la confianza. Y si cada uno llama por su cuenta a Putin, se corre el riesgo de que el Kremlin interprete que Europa está dividida.
Dicho esto, prefiero a líderes que se atreven a descolgar el teléfono antes que a quienes solo miran desde la barrera. El problema no es hablar, es hacerlo sin estrategia común.
Y ahora qué: noviembre en el horizonte
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, habló con los dos líderes nórdicos después de su conversación con Putin y aseguró que les dejaron claro al mandatario ruso que hacen falta "pasos reales de desescalada" en materia de energía e infraestructuras. La desescalada, por si te lo preguntas, significa rebajar la tensión militar.
Con la vista puesta en noviembre, están previstas nuevas conversaciones entre Rusia y Ucrania con mediación estadounidense, que llevaban congeladas desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra Irán en febrero. Habrá que ver si este inesperado teléfono nórdico ayuda o, como temen algunos, complica aún mas el tablero.
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