Por qué la crisis de 1956 se parece tanto a la de Trump y Putin hoy

28/10/2026 02:45 | 189 visitas
Por qué la crisis de 1956 se parece tanto a la de Trump y Putin hoy

Hay una escena que se repite cada cierto tiempo en la historia y casi nadie se da cuenta. Un país grande se mete en un lío en Oriente Medio, el precio de la gasolina se dispara y, mientras tanto, en el este de Europa otro gigante aplasta a un vecino pequeño que resiste con heroismo. Si te suena, es porque está pasando ahora mismo. Pero también pasó hace 70 años.

No hablo de los ataques de Donald Trump contra Irán ni de la guerra de Putin en Ucrania. Hablo de dos catástrofes que ocurrieron casi al mismo tiempo, en 1956, y que dejaron a Reino Unido temblando. Una fue la crisis del canal de Suez. La otra, la revolución de Hungría. Y resulta que tienen más paralelismos con el presente de lo que parece.

Qué pasó realmente en Suez (explicado sin tecnicismos)

Para entenderlo rápido: el canal de Suez es esa franja de agua que cruza Egipto y por la que pasan los barcos que llevan el petroleo del golfo Pérsico hacia Europa. En 1956, el canal era propiedad de accionistas británicos y franceses. Un día, el presidente egipcio Nasser lo nacionalizó, es decir, se lo quedó para su país.

Reino Unido y Francia se llevaron las manos a la cabeza. Lo vieron como una amenaza directa al suministro de combustible. Y montaron una invasión con la excusa de restaurar el orden, aliados en secreto con Israel. El primer ministro británico era Sir Anthony Eden, un político elegante y con mucha experiencia en asuntos exteriores, pero con un carácter bastante irritable y problemas de salud que no le ayudaban a tomar buenas decisiones.

El detalle curioso es que Eden comparó a Nasser con Hitler. Igualito que hacemos hoy con cualquier líder que nos cae mal. Y hay que reconocer que la situación le daba algo de razón en una cosa: el flujo de petroleo estaba en juego.

El aliado que te da la espalada

Lo más jugoso del asunto fue lo que hizo Estados Unidos. En lugar de apoyar a su aliado británico, el presidente Dwight Eisenhower se puso del lado de la Unión Soviética en la ONU. Sí, has leído bien. Los americanos votaron junto a los rusos contra británicos y franceses en el Consejo de Seguridad.

Para colmo, mientras esto pasaba, los tanques soviéticos entraban en Budapest y aplastaban la revolución húngara. Miles de rebeldes murieron y Eisenhower miró para otro lado. ¿Te suena un presidente americano siendo demasiado blando con un líder ruso que invade un país vecino? Pues eso, que no es la primera vez.

Al final, Eden tuvo que retirarse. El ejército anglo-francés había ganado militarmente sin problemas, pero la libra esterlina se hundió, la URSS lanzó amenazas nucleares vagas y Estados Unidos cortó el grifo financiero. Reino Unido dejó de ser una gran potencia casi de un día para otro.

Cambio de poder global en tiempo récord

Lo que viene después es la parte que más me impacta. Antes de Suez, Reino Unido era la potencia dominante en Oriente Medio. Después, pasó a ser Estados Unidos, y desde entonces no ha vuelto a tener una política exterior del todo independiente. Ni siquiera durante la guerra de las Malvinas.

El autor del libro que ha rescatado esta historia, Stephen Glover, se pregunta en voz alta si Estados Unidos no aprovechó la humillación británica para ocupar su lugar. Es una teoría que él pone en boca de uno de sus personajes, un viejo moribundo que no se lo perdona. Y oye, no es descabellado.

¿En qué te afecta esto?

Mucho más de lo que parece. Primero, porque cada vez que hay una crisis en Oriente Medio, se dispara el precio de la gasolina y del diésel. Eso lo notas en tu repostaje cada semana. En 1956 fue igual, y en algunos sitios hasta racionaron.

Segundo, porque las alianzas cambian rápido. Un país que hoy te parece todopoderoso puede quedar debilitado en cuestión de meses. Lo vimos con el Reino Unido en 1956, y estas cosas no dejan de pasar.

Tercero, porque si crees que Trump o Putin son algo nunca visto, la historia nos recuerda que los líderes impredecibles y los políticos incompetentes llevan décadas con nosotros. Y de eso también va la noticia.

Mi opinión sin filtros

Mira, no soy historiador, pero después de leer todo esto me queda una sensación rara. Nos pasamos el día escandalizados con Trump y con Putin, y a veces se nos olvida que hace 70 años el mundo ya vivió algo parecido, con otros nombres y otras banderas. La gran diferencia es que ahora Reino Unido es un actor secundario y nadie espera que resuelva nada.

Lo curioso del asunto: en 1956 los americanos no querían a Israel como aliado incondicional, y eso llegó después. Y tampoco parece que el imperio americano vaya a desmoronarse de repente como le pasó al británico. Sigue siendo el país más rico y con el ejército más grande del planeta. Pero que nadie se engañe: la historia tiene una forma curiosa de repetir los mismos errores cambiando solo los protagonistas.

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