Trump anuncia una cumbre a tres bandas entre Putin y Zelenski para frenar la guerra
Un anuncio que nadie esperaba del todo
A ver, vamos por partes, porque esto tiene miga. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha soltado la bomba nada más bajarse del avión: habrá reunión entre Vladimir Putin y Volodymyr Zelenski "muy pronto". Así, sin anestesia, en declaraciones a los periodistas después de un mitin en Texas.
Y ojo, que la frase tiene su gracia: "Creo que con Rusia estamos avanzando mucho, y con Ucrania también". Traducido a lenguaje de barrio: el gobierno estadounidense quiere colgarse la medalla de haber sentado a los dos bandos en la misma mesa.
Las fechas que se manejan
La cosa no sale de la nada. El propio Zelenski había adelantado unos días antes que habría una reunión a tres bandas entre Kiev, Washington y Moscú durante el mes de noviembre. Y fue más allá: "Estamos listos para hablar. Si es una cuestión de territorio, debe tratarse al máximo nivel".
Por su parte, el Kremlin había deslizado que ese encuentro estaba previsto en Emiratos Árabes Unidos (EAU, un país del Golfo Pérsico que suele hacer de intermediario en conflictos internacionales) para esas mismas fechas. Y Putin llegó a hablar de "alrededor del 10 de noviembre".
Pero claro, una cosa es decir fechas y otra que se cumplan. Que se lo digan a los ucranianos, que llevan desde febrero de 2022 aguantando una invasión que ya va por su quinto año. Cinco. Ahí es nada.
El papel de un enviado especial que suena poco
Detrás del telon hay un nombre que conviene apuntar: Steve Witkoff. Es el enviado especial de Estados Unidos y ha sido el encargado de hacer las rondas. Se reunió con Zelenski y líderes europeos en Oslo y, al día siguiente, con Putin en San Petersburgo.
Después de esos encuentros, tanto Kiev como Moscú dijeron estar dispuestos a retomar las conversaciones directas con la mediación estadounidense. Esto es relevante por que las negociaciones estaban completamente congeladas desde principios de año.
Los detalles que no conviene olvidar
Putin ha rechazado durante años sentarse cara a cara con Zelenski. De hecho, su discurso era más bien el de quedarse con el resto del este de Ucrania. Ahora dice que cualquier charla a tres bandas debería centrarse en las garantías de seguridad de un acuerdo de paz definitivo, y no en una tregua corta de esas que se firman y se rompen a la semana.
También hay que recordar que Trump llegó a la presidencia en enero de 2025 prometiendo terminar con la guerra en 24 horas. A día de hoy, esa promesa se ha quedado en eso, en promesa. Y las conversaciones impulsadas por Washington han encadenado parones y altos el fuego que no han aguantado.
Ucrania presume de avances sobre el terreno
Mientras se habla de paz, en el frente las cosas se mueven. Zelenski anunció en su discurso nocturno que sus fuerzas han recuperado más de 800 kilómetros cuadrados en varias operaciones ofensivas este año. Hablamos de una superficie equivalente a una ciudad grande.
Entre ellas destacan la Operación Vivaldi, en la región de Donetsk, con unos 277 kilómetros cuadrados recuperados, y la Operación Veles, cerca de Kupiansk, donde las tropas ucranianas llegaron a usar gasoductos subterráneos para desplazarse. Sí, has leído bien: túneles de gas como vía de paso.
Según el brigadier general Andriy Biletsky, estas maniobras han roto los planes rusos de rodear Sloviansk y Kramatorsk, dos ciudades clave. Se habla de más de 8.000 bajas rusas y unos 270 soldados capturados. Dato duro, pero es el que ofrece la parte ucraniana.
¿En qué te afecta esto?
Mucho más de lo que parece. Esta guerra no solo se libra con misiles y tanques: se libra también en tu factura de la luz y en el precio del combustible. Cada vez que el conflicto se recrudece, el precio del gas y del petroleo se mueve, y eso acaba repercutiendo en el carrito de la compra, en el transporte y en la inflación.
Además, una hipotética reunión entre Putin y Zelenski puede cambiar el tablero energético europeo. Si Rusia vuelve a tener un canal de diálogo abierto con Estados Unidos, es probable que se hable de nuevo de suministro y de sanciones. Y de ahí derivan decisiones que afectan a empresas, empleos y precios aquí, en España.
Mi opinión
Te lo digo claro: soy escéptico. No por pesimismo, sino por historial. Llevamos años escuchando anuncios de reuniones históricas que luego se quedan en una foto y un apretón de manos. Aun así, reconozco que este movimiento tiene algo diferente: Putin, que nunca quería ver a Zelenski ni en pintura, ahora habla de fechas.
Lo que me chirría es el contexto. Un Trump que prometió acabar la guerra en un día y ahora presume de progresos, y una Ucrania que gana terreno mientras se sienta a negociar. Ese equilibrio es frágil. Si la cumbre se celebra de verdad, será una noticia enorme. Si no, será otra promesa más en el aire. Y a estas alturas, las promesas vacías ya nos las sabemos de memoria.
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