El petróleo que enfrenta a los ministros británicos por culpa de un presupuesto

28/10/2026 12:45 | 128 visitas
El petróleo que enfrenta a los ministros británicos por culpa de un presupuesto

Un presupuesto que da por hecho lo que todavía no se ha decidido

Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención de la política británica: la facilidad con la que se hacen planes contando con dinero que aún no existe. Y eso es, más o menos, lo que está pasando ahora en el Reino Unido.

John Healey, el hombre que maneja las cuentas del país, va a presentar su presupuesto dando por sentado que el campo petrolífero de Rosebank saldrá adelante. Es decir, que se aprobará, que producirá y que dejará una buena cantidad de impuestos en las arcas públicas.

El problema es que ese proyecto, situado al oeste de las islas Shetland, todavía no tiene luz verde. Y quien tiene que dar el visto bueno no es él.

¿Qué es exactamente Rosebank y por qué importa tanto?

Vamos con lo básico, porque aquí hay mucho nombre raro. Rosebank es un yacimiento de petróleo en el mar del Norte, una zona donde Reino Unido lleva décadas sacando hidrocarburos. Es grande, es caro de desarrollar y podría dar trabajo a miles de personas.

El Gobierno ya aprobó otro proyecto más pequeño, el campo de gas Jackdaw. Pero con Rosebank la cosa se ha complicado, porque la encargada de decidir es la ministra de Energía, Miatta Fahnbulleh, y su postura no parece tan favorable.

Se la considera una ministra con perfil verde, de la misma escuela que Ed Miliband. Su argumento es sencillo: este proyecto no ayuda tanto a bajar la factura de la luz como otros, así que no ve claro darle el sí.

Un detalle técnico que lo cambia todo

Aquí entra en juego un organismo del que casi nadie habla: la North Sea Transition Authority, que vendría a ser la autoridad que regula la actividad petrolera en el mar del Norte. Esta entidad publica previsiones de ingresos.

Y esas previsiones son las que usa la Office for Budget Responsibility, el organismo independiente que vigila las cuentas del Estado, para elaborar los documentos del presupuesto.

¿El resultado? Que los papeles oficiales incluyen ingresos de proyectos que a día de hoy siguen sin aprobarse. Dicho de forma sencilla: se está apuntando en el debe un dinero que podría no llegar nunca.

Y aquí llega el lío legal

Esto no es solo una cuestión de estética contable. La ministra de Energía tiene lo que se llama un papel cuasi judicial en este asunto. Traducido al lenguaje de la calle: debe decidir como lo haría un juez, con criterios técnicos y sin recibir ordenes de nadie.

Si el presupuesto da por hecho que ella va a decir que sí, el conflicto está servido. Porque Fahnbulleh ya ha dejado claro, delante de los periodistas en Westminster, que la decisión es suya y de nadie más. Ni del canciller, ni del primer ministro Andy Burnham, que por cierto es partidario de seguir perforando.

Sus palabras fueron bastante directas: dijo que le hacía gracia leer en los medios que si Andy decide esto o John decide lo otro, cuando en realidad la competencia es solo suya, y que el marco es tan estricto que ni siquiera sus asesores ven los documentos.

Lo que dice la oposición

Los conservadores no han tardado en reaccionar. Piden que se apruebe Rosebank, que se acabe con la prohibición de nuevas licencias en el mar del Norte y que se elimine el energy profits levy, un impuesto especial que se aplica a los beneficios extraordinarios de las petroleras.

Andrew Bowie, responsable de energía en la sombra, ha cargado contra el Ejecutivo asegurando que las familias trabajadoras necesitan facturas más bajas, que se prometió un ahorro de 300 libras y que al final han subido 367.

¿En qué te afecta esto?

A simple vista parece un culebrón político entre ministerios. Pero tiene consecuencias muy reales para cualquiera que pague una factura de la luz o de la calefacción en Reino Unido, y también, por qué no decirlo, para el resto de Europa, porque los precios de la energía se mueven en un mercado conectado.

Si el proyecto sale adelante, habrá más oferta interna y más empleo. Si no sale, el país dependerá más de energía importada, algo que suele notarse en el bolsillo. Y si las cuentas del presupuesto están hechas sobre una base que luego falla, el agujero hay que taparlo de alguna manera: más deuda, más impuestos o menos gasto público.

En resumen: que la pelea entre un ministro y una ministra por un yacimiento en medio del mar termina, antes o despues, llegando a tu recibo.

Mi opinión

Personalmente, creo que el error de fondo no es aprobar o no aprobar Rosebank. El error es montar un presupuesto sobre una decisión que todavía no existe y que, además, corresponde a otra persona por ley. Eso no es estrategia, es apostar.

Y me da la sensación de que aquí hay demasiada batalla de egos. Un ministro que necesita cuadrar números, una ministra que quiere marcar perfil propio y un primer ministro en medio. Mientras tanto, el ciudadano de a pie sigue mirando la factura y preguntándose si esto le va a servir de algo. Yo tampoco lo tengo claro, la verdad.

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