Lufthansa gana 1.400 millones y ya avisa de lo que llega en 2027

03/11/2026 10:45 | 142 visitas
Lufthansa gana 1.400 millones y ya avisa de lo que llega en 2027

Si tienes pensado volar el año que viene, hay una frase de esta noticia que te interesa más que todas las cifras: en Europa los billetes van a seguir subiendo. Y no lo digo yo, lo dicen los propios responsables de las aerolíneas. Lufthansa acaba de presentar sus cuentas del tercer trimestre y, entre números buenos, aparece un aviso claro sobre lo que viene.

El verano salva las cuentas

Entre julio y septiembre, que es la época en la que medio continente se echa a volar, el grupo Lufthansa ingresó 12.240 millones de euros. Es su mejor trimestre de la historia en cuanto a facturación, un 9% más que el año anterior. El beneficio operativo ajustado, que es la ganancia que sale de la actividad normal del negocio sin contar cosas raras, llegó a 1.400 millones, un 6% más.

Parece poco crecimiento para semejante cantidad de ingresos, y ahí está la clave del asunto: el combustible. El queroseno, que es el carburante que usan los aviones, se ha disparado por el conflicto en Oriente Medio y a la compañía le costó 543 millones de euros más que en el mismo periodo del año pasado.

Un gasto extra que se compensa con tijera

El consejero delegado, Carsten Spohr, lo explicó sin rodeos: la demanda sigue siendo alta y han apretado los costes, y con eso han logrado tapar ese agujero de casi medio millar de millones. Traducido: vendieron más asientos y gastaron menos en lo prescindible.

Porque la tijera ha sido generosa. Lufthansa retiró del horario los 27 aviones que operaban su filial regional CityLine y anunció recortes que afectaron a 20.000 vuelos de corto radio hasta octubre. Solo con eso calcula que se ahorrará unas 40.000 toneladas de carburante. A eso se suman menos contrataciones, menos eventos internos, menos consultores externos y un plan para eliminar 4.000 puestos administrativos de aquí a 2030.

No todas las piezas van igual de finas

Aquí viene el dato que menos les gusta en Fráncfort. La aerolínea matriz, la de toda la vida, ganó un tercio menos: 300 millones frente a los 450 del año anterior. Las que sí mejoraron fueron SWISS, Austrian Airlines y Brussels Airlines, que aumentaron capacidad con prudencia y presentaron mejores resultados.

Quien salvó el trimestre fue el negocio que no lleva pasajeros. Lufthansa Cargo, la división de transporte de mercancías, multiplicó por más de tres su beneficio hasta 162 millones. Y Lufthansa Technik, la empresa que mantiene y repara aviones para otras aerolíneas, subió un 54% hasta 200 millones. Así se equilibra la balanza.

El detalle que empaña el buen trimestre

Mirando el año entero, la foto cambia bastante. En los primeros nueve meses los ingresos subieron un 8%, pero el beneficio neto cayó un 35%. Es decir, facturar más no está significando ganar más, y eso es exactamente lo que pasa cuando el combustible se come los márgenes.

El director financiero, Till Streichert, puso número a esa presión: la factura anual de carburante se irá este ejercicio hasta los 9.300 millones de euros, frente a los 7.270 millones de 2025. Hablamos de unos 2.000 millones más en un solo año.

Qué es eso de las coberturas de combustible

Aquí conviene pararse un segundo, porque la palabra cobertura suena a jerga de bancos y no lo es. Consiste en firmar contratos ahora para comprar el queroseno a un precio fijado de antemano, de modo que si el mercado se dispara después, tú ya tienes tu precio. Es como pagar la luz a precio fijo durante un año para dormir tranquilo.

Lufthansa tiene asegurado el 86% de lo que necesitará en 2026 y más del 60% para 2027. Eso le da margen, pero no inmunidad: si el precio sigue alto cuando toque renovar esas coberturas, el golpe llegará igual, solo que más tarde.

La previsión que se recorta por arriba

Por eso la compañía ha ajustado su previsión de beneficio operativo para todo el año a una horquilla de entre 1.700 y 2.000 millones de euros. Antes dejaba la puerta abierta hasta los 2.200. No es un desplome, es un aviso prudente que depende de tres cosas: la demanda del último trimestre, el precio del carburante y cómo se comporte el transporte de mercancías.

Los mercados, de momento, se lo han tomado bien: la acción subió más del 3% en la apertura del martes.

¿En qué te afecta esto?

Directamente en el bolsillo cuando busques billete. Menos aviones volando, rutas cortas eliminadas y menos asientos disponibles en el mercado empujan los precios hacia arriba, porque la oferta se encoge mientras la gente sigue queriendo viajar.

A esto se suma lo que ya advirtió Michael O'Leary, el jefe de Ryanair, que habló de la mayor subida de tarifas de la historia reciente en Europa para 2027. Combustible caro, más impuestos y menos plazas: la tormenta perfecta para quien esté planeando una escapada.

Consejo práctico y sin dramatismos: si tienes una fecha clara para volar el año que viene, no esperes al último momento. Y si tu destino tiene alternativa en tren para trayectos cortos, quizá merezca la pena echar la cuenta.

Mi opinión

Me quedo con una sensación agridulce. Lufthansa ha hecho los deberes: recorta vuelos, aprieta gastos, cierra filiales y aun así presenta su mejor trimestre en ingresos. El problema es que todo ese esfuerzo sirve, básicamente, para pagar la factura energética. Cuando una empresa tiene que despedir a 4.000 personas para compensar lo que se le va en queroseno, algo falla en el sistema.

Y ojo con el relato fácil de que las aerolíneas se están forrando. La matriz perdió un tercio de su beneficio y quien sostiene el grupo son las mercancías y el mantenimiento técnico, negocios que el pasajero de a pie ni ve. Mientras el petroleo siga condicionado por la geopolítica, el que pagará la fiesta será el viajero. Y eso, guste o no, también es geopolítica.

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