Trump culpa a la gasolina de su batacazo electoral
Lo primero: qué ha pasado en Estados Unidos
Donald Trump ha perdido el control del Congreso. Las elecciones de medio mandato, conocidas como midterms, se han saldado con una victoria del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes y en el Senado. Traducido: el presidente de Estados Unidos se queda, desde ya, con un órgano legislativo que va a ir en su contra en todo lo que proponga.
El propio Trump reconoció los resultados en una llamada telefónica con la cadena Fox News, y lo hizo de forma generosa: felicitó a los líderes demócratas y dijo que aceptaba el resultado. Eso sí, dejó una frase que da para pensar: "No me gusta considerarlo una derrota para mí, porque yo no estaba en las papeletas".
De quién es la culpa según el propio Trump
Ahora viene la parte interesante. El expresidente... perdón, el presidente que aún ocupa el cargo, lo tiene clarísimo. La culpa no viene de la guerra que él mismo ha impulsado en Irán. Viene de la gasolina.
"No creo que sea la guerra, creo que es el precio de la gasolina", afirmó durante la llamada. "La gente está de acuerdo con lo que estoy haciendo en Irán, pero probablemente no estaban dispuestos a pagar la consecuencia a corto plazo de pagar más por la gasolina".
Y añadió, con cierta resignación: "Lo entiendo. No estoy de acuerdo, pero les diría a todos: 'es un problema de corto plazo, pero es para una ganancia a largo plazo'". La excusa tiene su lógica política, aunque no está exenta de polémica.
¿Por qué se ha disparado el combustible?
Aquí conviene explicar bien las cosas, porque el término "guerra de Irán" no es un titular menor. Desde febrero, cuando Estados Unidos e Israel empezaron a lanzar ataques aéreos contra Irán, el conflicto ha ido escalando en silencio.
El punto caliente está en el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave, estrecho como un embudo, por el que antes circulaba entre el 20 y el 25 por ciento del petróleo mundial que viaja por mar. Cuando Irán empezó a minar y atacar barcos en esa zona, todo el comercio de crudo se resintió.
El resultado: menos petróleo en el mercado, más difícil de transportar, y los precios de la energía subiendo en todo el mundo. La gasolina normal en Estados Unidos está ahora un 36 por ciento más cara que el año pasado, es decir, un dólar más por galón (un galón son unos 3,8 litros). En Michigan, el alza llega al 52 por ciento. El diésel, por su parte, ha subido un 70 por ciento y ha marcado récords en casi todos los estados.
El detalle militar que pocos conocen
Según varios medios, entre ellos The Wall Street Journal, Estados Unidos ha llevado a cabo en las últimas semanas una campaña de ataques silenciosos de baja intensidad sobre la isla de Qeshm, también en el estrecho de Ormuz. Aunque la guerra ha ido bajando de tono, la Casa Blanca admite que la previsión es que el petróleo baje cuando el conflicto termine del todo.
¿En qué te afecta esto?
Aunque parezca un lío de políticos extranjeros, todo lo que pase en Estados Unidos tiene un efecto dominó en el resto del mundo. Y lo de la gasolina es el mejor ejemplo: si el petróleo sube en Estados Unidos, sube también en España.
¿Por qué? Porque el crudo es una mercancía global. Si el Estrecho de Ormuz se pone complicado, los precios del petróleo se disparan en cualquier país, incluido el nuestro. Eso significa que llenar el depósito de tu coche también se encarece. Y no solo eso: la gasolina afecta al transporte de mercancías, y de ahí al precio de la comida en el supermercado, la ropa y prácticamente todo.
Además, el resultado electoral en Estados Unidos complica el futuro de muchas políticas globales. Con un Congreso en manos de los demócratas, Trump va a tener muy difícil aprobar cualquier ley que quiera sacar adelante.
Mi opinión, con perdón
Personalmente, la frase de Trump me parece muy reveladora. "La gente no quería pagar más por la gasolina", dice, como si eso fuera un problema menor o un capricho. Y en parte tiene razón: la gente que no llega a fin de mes no vota por geopolítica, vota por no perder el trabajo. El problema es que la guerra que él ha promovido en Irán es la causa de la subida. Echarle la culpa al precio de la gasolina, cuando el precio sube por la guerra, es como culpar a la báscula de las navidades. Nadie te dice nada, pero todos lo saben.
Lo curioso es que la excusa también es una especie de confesión. Reconoce que sus decisiones han tenido consecuencia directa en el bolsillo de los americanos. Y que, en política, el bolsillo pesa más que cualquier ideología. Ojalá esa lección nos sirviese también para entender por qué aquí, en España, la gasolina esterá carísima y ni dios lo relaciona con las guerras. Esto es un aviso de que lo que pasa en el Estrecho de Ormuz, a más de 6.000 kilómetros, nos lo acaba pagando el conductor de a pie.
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