El engaño del coche eléctrico que golpea más fuerte en Escocia
07/11/2026 20:45 | 159 visitas
Cuando alguien compra un coche eléctrico, lo hace pensando en dos cosas: cuidar el planeta y, sobre todo, ahorrar en la factura. Ese era el gran argumento de venta. Pero la realidad, al menos en Escocia, está empezando a contar otra historia.
La promesa que se quedó a medias
Un informe reciente ha puesto sobre la mesa un dato incómodo: quienes dependen de los cargadores públicos rápidos pueden acabar pagando hasta 24 peniques por milla recorrida. ¿Y qué significa esto en cristiano? Pues que muchos coches de gasolina se mueven por apenas 15 peniques por milla. O sea, que el eléctrico, en según qué circunstancias, sale más caro. La clave está en cómo se recarga el vehículo. Los expertos coinciden en que lo más económico es enchufarlo por la noche en casa, en tu propio garaje o entrada, con un cargador doméstico lento pero barato. El problema es que en Escocia más de la mitad de los hogares (unos 1,3 millones de viviendas) no tienen ni entrada propia ni plaza de aparcamiento.Sin garaje, sin ahorro
Ahí está el nudo del asunto. Sin acceso a una toma privada, toca tirar de la red pública de cargadores. Y ahí te encuentras con dos opciones: o cargas lenta y barata (entre 12 y 16 peniques por milla, pero con seis a diez horas de espera), o cargas rápido y te rascas el bolsillo. De los 13.064 puntos de carga públicos que hay en Escocia, más de una cuarta parte (3.441) son rápidos o ultrarrápidos. Estos te dejan el coche listo en apenas 10 a 60 minutos, pero a un precio que se dispara hasta los 24 peniques por milla. Y ojo, esto ocurre después de que el Gobierno escocés dejara de subvencionar su antigua red pública, dejando casi todo en manos de empresas privadas.El gasolina también aprieta
No nos engañemos: la gasolina tampoco está para tirar cohetes. El litro ronda los 170,5 peniques. Aun así, un Ford Puma se mueve con 15 peniques por milla, y un Nissan Qashqai o un Kia Sportage, con 17,6. Es decir, que el eléctrico público pierde la batalla del ahorro. Desde el grupo de campaña Alliance of British Drivers lo tienen claro: muchos conductores escoceses sienten que les vendieron una mentira. Un portavoz lo resumió así: "Nos prometieron que los eléctricos saldrían más baratos, pero eso no ha resultado del todo cierto".¿Y qué dicen desde el Gobierno?
El Departamento de Transporte del Reino Unido ya ha reconocido el problema en un informe sobre el coste de la carga pública. Señalan que los precios de los cargadores rápidos casi se han duplicado desde 2021 y que esto está frenando la compra de eléctricos. Lo dicen sin rodeos: para quien no puede cargar en casa, el ahorro ya no es una garantía. Como solución, proponen crear puntos de carga en la calle, cerca de las viviendas, con tarifas topadas similares a las domésticas. Eso permitiría mover un eléctrico por unos 8 peniques por milla. En el último presupuesto, el Gobierno británico prometió una taskforce (un grupo de trabajo) para estudiar cómo aplicar esa idea y 100 millones de libras a partir del año que viene para abaratar la carga. Mientras tanto, Transport Scotland recuerda que existe una subvención de hasta 3.500 libras para instalar cargadores cruzando la acera, aunque cada ayuntamiento decide si lo aprueba o no.¿En qué te afecta esto?
Si estás pensando en pasarte al eléctrico, esto te interesa, y mucho. La pregunta ya no es solo cuánto contamina el coche, sino dónde lo vas a enchufar. Si tienes garaje o entrada propia, el ahorro sigue siendo real. Pero si vives en un piso, en un bloque sin parking o dependes del cargador de la esquina, las cuentas cambian por completo. Antes de firmar nada, echa números de verdad: calcula cuánto pagarías por milla según el tipo de cargador que tengas cerca de casa. Porque el famoso "ahorro del eléctrico" puede convertirse en un gasto extra que no esperabas. Y eso, con la que está cayendo en el coste de la vida, duele el doble.Mi opinión
Reconozco que cuando escuché por primera vez eso de que el coche eléctrico iba a salir más barato, me lo creí a pies juntillas. Suena bien, es lógico y encaja con el relato verde que nos han vendido. Pero la letra pequeña siempre acaba apareciendo. Lo que está pasando en Escocia es un toque de atención para todos. No se puede animar a la gente a cambiar de coche y luego dejarle tirada en la calle pagando tarifas de lujo. Si de verdad se quiere apostar por la movilidad eléctrica, primero habrá que resolver el problema de quienes no tienen un enchufe a mano. Porque el ahorro, si no llega a todos, no es ahorro: es publicidad.Multimedia
[
[
[