Filtran 23 terabytes de datos de Rusia: la cifra real de muertos sale a la luz
El golpe digital que deja a Rusia sin excusas
Vamos a ponernos en contexto, porque el asunto tiene miga. Dos grupos de piratas informaticos conocidos como Kiberpartizany BY y Silent Crow han asegurado que han logrado colarse en los sistemas de Rosstat, que es ni más ni menos que el servicio federal de estadística de Rusia. Y lo que se han llevado no es poca cosa: alrededor de 23 terabytes de datos internos.
Para que te hagas una idea de la magnitud, un terabyte son unos mil gigabytes. Pues imagina 23.000. Documentos internos, estadísticas de población y economía, y lo más delicado de todo: información sobre las bajas rusas en la guerra contra Ucrania.
Las cifras que Moscú no quería que vieras
Aquí llega el dato que de verdad importa. Según Kiberpartizany BY, a fecha del 27 de agosto de 2026 habría al menos 393.881 ciudadanos rusos muertos en el conflicto. Silent Crow, en cambio, eleva la cifra hasta los 450.100 fallecidos.
Y sí, la diferencia entre un cálculo y otro es notable. Pero tiene explicación, no pienses que se lo han inventado sin más. Kiberpartizany BY contó solo las muertes en las que la causa oficial era la acción militar o sus consecuencias directas. En cambio, Silent Crow sumó otras categorias: bajas no relacionadas con el combate, fallecimientos registrados como actos terroristas e incluso muertes de personas empadronadas en Rusia que murieron en territorios ocupados o en Ucrania sin que se pudiera determinar la causa exacta.
Es decir, uno se queda con lo estrictamente militar y el otro amplía el foco. Por eso los numeros bailan.
Por qué esto rompe el silencio oficial
Te cuento algo clave para entender el revuelo. Rusia dejó de publicar estadísticas oficiales sobre bajas de combate en septiembre de 2022. Y no solo eso: a partir de 2024, Rosstat dejó de difundir los datos anuales sobre causas de muerte. O sea, se cerró la ventana por completo.
Con ese panorama, tener acceso a los materiales internos de la agencia abre una puerta que llevaba años cerrada. Podría permitir medir con más precisión el impacto humano real de la guerra.
Cómo se comparan estas cifras con otras fuentes
Para que tengas referencias sólidas, existe una base de datos conjunta del servicio ruso de la BBC y Mediazona que reúne nombres confirmados de militares rusos fallecidos. A fecha del 8 de noviembre contenía unos 286.000 nombres. El problema es que esa lista está incompleta, sobre todo en los meses más recientes.
Por otro lado, un estudio de Meduza y Mediazona basado en registros de herencias estimó que a finales de 2025 habrían muerto unos 350.000 militares rusos. Así que los cálculos de los hackers encajan bastante con esas investigaciones previas, aunque eso no demuestra que cada número sea exacto al milímetro.
El problema de verificar todo esto
Aquí toca ser prudente. Meduza y Mediazona ya han dicho que han accedido a los datos publicados por los hackers y que están comprobando su autenticidad. Quieren saber no solo si los materiales son reales, sino también si están completos. Y sobre todo, descartar que alguien haya manipulado la información a proposito.
Hay otro detalle técnico que conviene explicar con calma. En los documentos médicos, la causa de la muerte no siempre refleja las circunstancias reales. Y los registros internos de Rosstat no incluyen información actualizada de las personas que figuran como desaparecidas, que solo pueden ser declaradas fallecidas tras mucho tiempo.
Traducido: ni siquiera la agencia estatal de estadística puede darte una cifra definitiva de las pérdidas militares rusas por sí sola.
¿En qué te afecta esto?
A simple vista, este hackeo parece un asunto lejano de espionaje entre estados. Pero tiene un impacto real que nos toca de cerca. Primero, porque la desinformación y el silencio oficial alimentan la incertidumbre sobre una guerra que ya lleva años marcando la economía global. Y eso se nota en el precio de la energia, en la inflación y en los mercados.
Segundo, porque cuando se filtran datos de una agencia estatal, se abre la puerta a saber cuánta población real ha perdido un país. Eso afecta a cómo se negocian las paces, a cómo se reparten ayudas internacionales y a la estabilidad de toda una región. Y lo que ocurre en Europa, nos acaba tocando aquí.
Además, si estos datos se confirman, podrían sentar precedente sobre cómo se documentan los conflictos modernos. Saber la verdad no es un lujo: es lo que permite que las cosas se hagan con cabeza.
Mi opinión
Te lo digo claro: me parece sospechoso que durante años haya habido tanto hermetismo en torno a las cifras. Que unos hackers hayan conseguido lo que periodistas y organismos internacionales llevan buscando desde 2022 dice mucho de la opacidad que rodea al conflicto. Ojalá esta filtración sirva para poner luz donde solo había sombra.
Eso sí, no me creo del todo ninguna cifra hasta que se verifique. En esto del hackeo y los datos, conviene no dejarse llevar por el primer número que suena impactante.
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