Dejé medicina para vivir en autocaravana: la libertad que gané
Dejé medicina para vivir en autocaravana: la libertad que gané
Imagina esto: a los 24 años, rodeada de apuntes de anatomía y cafés sin fin, decides tirar todo por la borda. Eso hizo Alexandra Lauren, que dejó la escuela de medicina porque ya no podía más. Hoy, recorre Estados Unidos en su autocaravana, o RV como le dicen por allá, que es básicamente una casa sobre ruedas. Yo flipé cuando leí su historia, porque a quién no le ha pasado querer mandarlo todo al garete.
El agotamiento que lo cambió todo
Al principio, Alexandra pensaba que ser doctora era su sueño. Pero después de un año en la facultad, trabajando 12-16 horas diarias entre clases, disecciones y exámenes que la hacían llorar, se dio cuenta de que aquello no era vida. "Estaba sobreviviendo, no viviendo", dice ella. Antes, durante la pandemia de COVID-19, había sido socorrista, llevando pacientes en ambulancia, y ahí oyó historias de gente que posponía sus sueños hasta que era tarde.
Yo creo que eso pasa mucho: nos metemos en carreras por presión o por el sueldo gordo, y olvidamos lo que nos hace felices. Alexandra lo tuvo claro y lo dejó. Claro, el miedo estaba ahí: ¿qué dirá la familia? ¿Y si me arrepiento? Pero eligió su paz mental.
La compra de la autocaravana y el primer batacazo
De niña en Colorado, ya soñaba con acampar y ver autocaravanas lujosas. Una vez libre de la medicina, compró la suya en un concesionario local. Sin plan B perfecto, solo ganas de aventura. Pero la realidad pega fuerte: al principio, malvivía con varios curros remotos, freelance y chapuzas para pagar facturas.
Las autocaravanas se estropean a menudo, y sin casero fijo ni seguro fácil por moverte tanto, acabas gritando de frustración mientras gastas miles en reparaciones. Pero luego viene lo bueno: yoga al amanecer con vistas brutales o atardeceres en montañas.
Vida nómada: más de 15 parques nacionales a sus pies
Ahora, con su negocio de blogging y fotografía, Alexandra ha visitado más de 15 parques nacionales, cientos de kilómetros de senderos y ha sacado miles de fotos. Sigue con ingresos de varios sitios, porque la adaptabilidad es clave en esta vida nómada. Admite que echa de menos la estabilidad económica de ser médica, sobre todo cuando la autocaravana falla, pero dice que "la vida es dura igual, solo eliges tu dureza".
Ayuda a otros de forma distinta: inspira a reconectar con la curiosidad y la creatividad, subiendo a su RV con una taza de té a ver el sol ponerse. Más propósito que curar cáncer, asegura.
¿Cómo te afecta esto a ti?
Quizás estés en un curro que te quema o estudiando algo que no sientes tuyo. La historia de Alexandra te recuerda que puedes pivotar: no todo es estabilidad financiera eterna. En España, con el teletrabajo en auge, cada vez más gente prueba la vanlife o autocaravanas. Piensa si tu "duro" actual vale la pena, o si hay un camino más libre esperándote. A mí me hace cuestionarme mis rutinas diarias.
Mi opinión: un soplo de aire fresco
Honestamente, admiro su valentía. Yo, que he visto tantas historias de burnout en medicina, pienso que hizo bien. La vida nómada no es para todos, con sus averías y precariedad, pero si te llama el viaje y la libertad, ve a por ello. Ojalá más gente se atreva, que al final lo que cuenta es vivir de verdad. ¿Y tú, te lanzarías?
Multimedia
[
[
[