Hegseth explota contra la prensa: ¿Quieren sabotear a Trump con las bajas en Irán?
La bronca de Hegseth con la prensa por las muertes en la guerra de Irán
Imagínate la escena: el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, soltando en una rueda de prensa del Pentágono –que es como el cuartel general del ejército americano– que la prensa solo habla de soldados muertos para hacer quedar mal al presidente Donald Trump. Esto pasó después de que seis reservistas del Ejército murieran en un ataque con drones iraníes en un centro de operaciones en Kuwait.
"Cuando unos drones se cuelan o pasa una tragedia, sale en portada", dijo Hegseth. Y remató: "La prensa quiere hacer ver mal al presidente, pero reportad la realidad por una vez". Brutal, ¿verdad? Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt lo respaldó: "Todo lo que dice este gobierno lo usáis para atacar a Trump".
Una historia que viene de lejos: de Vietnam a hoy
Esto no es nuevo. En la guerra de Vietnam, allá por los 60, la televisión metió en las casas imágenes crudas de sufrimiento. Noche tras noche, americanos vieron el horror y pasaron de apoyar la guerra a dudar. Walter Cronkite, un famoso presentador, dijo en 1968 que solo había salida con paz negociada. Lyndon Johnson, el presidente entonces, exclamó: "Si pierdo a Cronkite, pierdo a la América media".
Desde entonces, los gobiernos han intentado controlar las imágenes. En la guerra del Golfo de 1991, George H.W. Bush se enfadó con pantallas divididas mostrando ataúdes llegando mientras él bromeaba. El Pentágono prohibió fotos de féretros hasta que Barack Obama lo levantó en 2009. Hoy, en esta guerra contra Irán, las imágenes parecen videojuegos: explosiones lejanas, sin tanto dolor en primer plano.
Cómo ha cambiado la cobertura de las bajas
Antes, en la Segunda Guerra Mundial, periodistas como Ernie Pyle vivían con los soldados. Pero Vietnam fue el pico de acceso: reporteros mandaban fotos de muerte y destrucción sin filtros. En las guerras de los 2000, como Afganistán, era más duro entrar; a veces, más fácil embedirse –o sea, unirse temporalmente– con los talibanes que con el ejército de EE.UU..
Ahora, con la guerra en Irán lejos del suelo americano y sin combates terrestres masivos aún, cada muerte de soldado yankee es noticia gorda. Periodistas como Jake Tapper de CNN dicen que cubrir bajas es un homenaje, no un ataque. "Es ahistórico culpar a la prensa", asegura.
¿Y qué pasa en el terreno?
Pocos reporteros han entrado en Irán. Un equipo de CNN fue de los primeros esta semana, corriendo hacia Teherán. Dan Lamothe, de The Washington Post, promete seguir contando historias de los caídos, como se hace con presidentes de ambos partidos. Y Robert Reid, exeditor de un periódico militar, dice que los soldados quieren detalles humanos: de dónde son, qué amaban, quiénes quedan atrás.
Al final, como dice Timothy Naftali, experto de Columbia: "La gente necesita saber que la guerra no es un videojuego. Afecta a personas reales".
¿Cómo te afecta esto a ti en España?
Si estás aquí en España, piensas: "¿Qué pinta esto?". Pues mucho. Esta guerra con Irán puede disparar el precio del petróleo –Irán es clave en Oriente Medio–, y eso sube la gasolina y la luz en tu bolsillo. Además, tensiones globales como estas afectan la economía europea, con posibles sanciones o migraciones. Y si escala, EE.UU. podría pedir más apoyo a la OTAN, donde España aporta tropas.
Mi opinión personal
Yo creo que Hegseth tiene razón en parte: a veces la prensa exagera lo negativo. Pero ignorar las bajas es peor; es ocultar la verdad del coste humano. En Vietnam cambió la opinión pública por eso, y aquí podría pasar lo mismo. Ojalá prioricen la paz, porque al final, los que pagan son familias normales como la tuya o la mía. ¿Vosotros qué pensáis?
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