Irán resiste: ¿Aguantará EEUU el golpe del petróleo por 120 dólares?
La guerra que pone a prueba la resistencia económica de todos
Imagina que vas a la gasolinera y el precio del combustible se ha duplicado de la noche a la mañana. Eso es lo que está pasando ahora con la guerra entre Estados Unidos, Israel y Irán. El petróleo ha llegado a casi 120 dólares el barril, el máximo desde 2022, y eso duele en el bolsillo de cualquiera.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, lo sabe bien. Dijo que la guerra será "de corta duración" para calmar los nervios de los mercados, y el precio bajó un poco a unos 90 dólares. Pero en el mismo aliento, juró seguir presionando a Irán sin piedad.
Irán bajo bombardeos constantes
Del otro lado, Irán sufre ataques aéreos nonstop de Estados Unidos e Israel. No pueden defenderse del todo, pero siguen lanzando misiles y drones por la región. Su líder supremo, el ayatolá –que es como un papa con poder total en ese país–, murió en los primeros golpes. Ahora manda su hijo, Mojtaba Jamenei, que parece aún más duro.
La gente en Irán está furiosa. Hubo protestas masivas en enero contra el gobierno teocrático –o sea, uno basado en la religión islámica chiíta–. Pero con los bombardeos, se quedan en casa para sobrevivir, mientras la policía vigila las calles.
El arma secreta de Irán: el caos en el petróleo
Irán tiene un as en la manga: joder la economía global. Han atacado campos petroleros en países vecinos como Qatar, Baréin y Arabia Saudí. Qatar paró su gas natural, y el resto no puede cumplir contratos. El Estrecho de Ormuz –un pasillo estrecho por donde pasa el 20% del petróleo y gas mundial, y hasta el 30% de fertilizantes– está paralizado. No hace falta minarlo; basta con atacar barcos para que las compañías huyan.
Trump habla de enviar barcos de guerra para escoltar petroleros, pero aún no pasa. Amenazó con golpear a Irán "veinte veces más fuerte" si no dejan pasar el crudo. Los guardias revolucionarios iraníes –su ejército élite– responden que no saldrá ni un litro.
Aliados en apuros y sin salida a la vista
Los aliados de Estados Unidos también la pasan mal. Los países del Golfo, ricos por el petróleo, sufren ataques en sus instalaciones clave, incluso en plantas de agua. Israel presume de haber dañado el programa de misiles iraní, pero recibe ataques cada vez más listos, con explosivos que llueven como perdigones en sus ciudades. Sirenas antiaéreas todo el día, escuelas y trabajos cerrados.
No hay tregua cerca. Trump dice que han ganado mucho, pero quieren "victoria total". En Irán, un funcionario presume de tener la sartén por el mango mirando la economía mundial hecha trizas.
¿Qué significa ganar para cada uno?
Para los líderes iraníes, ganar es sobrevivir en el poder, cueste lo que cueste. Trump es ambiguo: a veces quiere derrocar el régimen, otras solo neutralizar la amenaza a Israel y la región. Irán aún tiene uranio enriquecido casi listo para bombas nucleares –al 60%, un pasito de los 90% armamentísticos–. Bombardearon sus plantas, pero nadie sabe qué queda bajo los escombros.
Si para mañana, Mojtaba Jamenei da una fatwa –una orden religiosa– para hacer armas atómicas, la cosa se pone fea de verdad.
¿En qué te afecta esto directamente?
A ti, que lees esto desde España o cualquier parte de Europa, te pega ya. La gasolina subirá seguro, porque dependemos del petróleo del Golfo. Viajes, envíos y hasta la comida –por los fertilizantes bloqueados– se encarecerán. Si la guerra se alarga, recesión mundial: menos curro, inflación galopante. Imagina llenar el depósito con 100 euros más de lo normal cada mes.
Mi opinión personal
Esto me preocupa mucho, la verdad. Estados Unidos e Israel tienen superioridad militar, pero Irán juega sucio con la economía, y eso nos afecta a todos los mortales. Ojalá Trump defina qué es "victoria" pronto y negocien, porque nadie gana en una guerra de desgaste así. Al final, el que aguanta más dolor se lleva el gato al agua, pero ¿quién quiere vivir así?
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