Zorro astuto viaja de Inglaterra a Nueva York escondido en un barco
Zorro astuto viaja de Inglaterra a Estados Unidos escondido en un barco
Imagina esto: un zorro rojo tan listo como para colarse en un barco lleno de coches y cruzar el océano Atlántico. Pues ha pasado de verdad. El animal llegó desde Southampton, en Inglaterra, hasta Nueva York, y ahora descansa tranquilo en el Bronx Zoo.
La odisea del pequeño viajero
El zorro, que pesa unos 5 kilos, salió de puerto el 4 de febrero. La tripulación lo descubrió camino al Puerto de Nueva York y Nueva Jersey, donde el barco atracó el 18. Al día siguiente, ya estaba en el zoo. Tiene unos dos años y parece sano tras los primeros chequeos.
Keith Lovett, director de programas animales del zoo, me contó por teléfono que el bicho se está adaptando bien. "Ha pasado por mucho", dijo. Y no me extraña, ¡un viaje así no es moco de pavo!
¿Cómo se las arregló para subir?
Nadie sabe exactamente cómo entró en ese barco cargado de automóviles. La Aduanas de Estados Unidos lo encontró y lo llevó al zoo. Ahora está en el centro veterinario, comiendo de todo: frutas, proteínas y hasta galletas especiales para omnívoros como él.
Por cierto, su nombre científico es Vulpes vulpes. Es una especie común en Europa, Asia, Norteamérica y partes de África. Nada raro, pero este ejemplar ha hecho historia con su aventura transatlántica.
¿Qué le espera ahora?
Pasará más pruebas de salud antes de encontrar un hogar permanente. Mientras, come bien y se recupera. Me alegra que esté en buenas manos, porque solos en la calle lo habría pasado mal.
¿En qué te afecta esto a ti?
Quizás pienses que es solo una anécdota curiosa, pero nos recuerda lo cerca que está la naturaleza de nuestras ciudades. En puertos como los de Nueva York, animales salvajes pueden colarse y traer sorpresas. Si viajas o vives cerca de zonas portuarias, estate atento: podría inspirarte a respetar más la fauna urbana.
Mi opinión personal
Me encanta esta historia, es de las que te sacan una sonrisa. Este zorro es un auténtico aventurero, como un Indiana Jones peludo. Ojalá le den un buen hogar y siga explorando, pero con más comodidad. Historias así nos alegran el día en un mundo tan loco.
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