El Mencho cae y México arde: el crimen organizado que no muere

17/03/2026 22:45 | 170 visitas
El Mencho cae y México arde: el crimen organizado que no muere

El Mencho cae y México arde: el crimen organizado que no muere

Imagina un monstruo al que le cortas una cabeza y le salen dos más. Eso es lo que pasa con el crimen organizado en Latinoamérica. Hace poco, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación o CJNG por sus siglas, fue abatido en una operación militar mexicana con ayuda de inteligencia de Estados Unidos. Su muerte no trajo paz, sino caos: 60 personas muertas en represalias y el miedo a una guerra por el control del cártel.

La cumbre de Trump y su plan fallido

Donald Trump no se queda quieto. El 7 de marzo reunió a una docena de líderes latinoamericanos en su club de golf en Doral, Florida. Llamó al evento Escudo de las Américas y propuso una coalición militar para acabar con los cárteles. Pero ojo, no invitó a los presidentes de Colombia ni México, países clave en la ruta de la droga.

Esta táctica de "decapitación", que consiste en eliminar a los jefes, suena bien en teoría. Pero en la práctica, por cada rey de la droga que cae, hay varios listos para tomar su lugar. Es como la Hidra de la mitología griega, que regeneraba cabezas.

Fragmentación: más grupos, más sangre

Los expertos que he consultado coinciden: matar líderes no acaba con el tráfico de drogas. Al contrario, provoca peleas internas que fragmentan los grupos y multiplican la violencia. Marcelo Bergman, sociólogo experto en criminalidad, lo explica claro: cuando varios clanes pelean por territorio y negocios, surgen unidades autónomas que extorsionan, ejecutan y siembran pánico.

No solo pasa en México. En Ecuador, bandas luchan por rutas de cocaína desde Colombia hacia el Pacífico. El grupo ACLED, que monitorea conflictos armados, puso a Ecuador entre los 10 países más violentos del mundo. Imagina: cinco cabezas humanas colgadas en una playa de Manabí. Terror puro.

Según la ONU, Latinoamérica y el Caribe, con solo el 9% de la población mundial, acumula casi un tercio de los homicidios globales. Y el 40% se debe a crimen organizado y pandillas.

Diversificación y tecnología: los cárteles evolucionan

Los criminales no paran en las drogas. Ahora meten mano en minería ilegal de oro, tráfico de personas, extorsión y lavado de dinero. El CJNG de El Mencho controlaba minas, aguacates e incluso hoteles.

Usan tecnología moderna: drones para vigilar, inteligencia artificial en ciberataques y trata de personas, redes sociales para reclutar chavales. Felipe Botero, de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime o GI-TOC, dice que se expanden más allá de fronteras, aliándose con mafias balcánicas, grupos armados colombianos o brasileños como el PCC y CV en Perú y Bolivia.

Fronteras porosas, como la de 586 km entre Colombia y Ecuador con 70 pasos ilegales, les facilitan el control. Y la corrupción en instituciones estatales agrava todo: El Mencho fue policía en Jalisco en los 90, tras ser condenado en EEUU por heroína.

¿Cómo te afecta esto en tu día a día?

Quizás pienses que está lejos, pero no. Si viajas a México o Ecuador, el riesgo de violencia callejera sube. La droga llega a Europa y España, alimentando adicciones y crimen local. Extorsiones y lavado de dinero tocan economías enteras, subiendo precios y afectando empleos. Y la migración forzada por miedo genera flujos que impactan en fronteras globales.

Mi opinión personal

En mi experiencia cubriendo estos temas, la estrategia de Trump es un parche. Matar capos da titulares, pero sin atacar raíces como pobreza, corrupción y demanda de drogas, es inútil. Hace falta cooperación real, invertir en inteligencia y desarrollo social. Si no, estos monstruos seguirán creciendo. Ojalá líderes vean que la fuerza sola no basta; analisis como los de Bergman muestran que hay que ir a las causas.

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Fuente original: edition.cnn.com

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