Dimisión bomba en el equipo de Trump: no avala ataques a Irán
El jefe antiterrorista de Trump tira la toalla por los bombardeos a Irán
Imagínate la que se ha liado en Washington. Joe Kent, el director del National Counterterrorism Center –que es como el cerebro que detecta amenazas terroristas en Estados Unidos–, ha dimitido de golpe. Dice que no puede apoyar con buena conciencia los ataques militares contra Irán. Y justo ahora, con Donald Trump al mando, esto revela grietas en su propio equipo.
Trump no se ha cortado un pelo. En la Oficina Oval, soltó que Kent siempre le pareció "débil en seguridad" y que no quiere gente así cerca. "No son listos ni avispados", llegó a decir, insistiendo en que Irán es una amenaza enorme. Vaya forma de despedir a alguien con un currículum como el de Kent.
Quién es Joe Kent y por qué su historia pega fuerte
Kent no es un burócrata cualquiera. Es un ex Green Beret –esos son soldados de élite de fuerzas especiales que van a misiones imposibles–, con 11 despliegues en combate. Perdió a su primera mujer, Shannon, en un atentado suicida en Siria luchando contra el Estado Islámico. Quedó viudo criando solo a dos niños pequeños. Ahora tiene 45 años y se ha vuelto a casar.
Antes de este puesto, al que llegó en julio con votos ajustados en el Senado (52-44), Kent probó suerte en política. Se presentó dos veces al Congreso en Washington state, sin éxito. Era un ídolo entre fans de Trump por su rollo patriótico y críticas al "nation-building" en Afganistán. Decía que era soberbia de Washington hacer guerras eternas sobre cadáveres de soldados.
Ataques en casa que complican todo
La dimisión llega en mal momento. Justo hay preocupación por terrorismo dentro de EEUU. En Nueva York, dos tíos inspirados por el Estado Islámico llevaron bombas caseras a una protesta de derechas. En Michigan, un libanés naturalizado arrolló con su coche una sinagoga y se pegó un tiro. Y en Virginia, un exconvicto por terrorismo gritó "Allahu akbar" –que significa "Dios es el más grande" en árabe– antes de disparar en una uni, hasta que estudiantes lo pararon.
Esta semana testifican Tulsi Gabbard, jefa de Inteligencia Nacional –una excongresista hawaiana crítica con guerras en Oriente Medio–, el director de la CIA John Ratcliffe y el del FBI Kash Patel. Seguro que les llueven preguntas sobre Irán y estas amenazas.
Críticas de todos los bandos por la justificación de la guerra
Kent escribió en su carta que no hay base para los golpes a Irán. Trump ha cambiado de razones: ora dice que no fue por presión de Israel, ora que sí había amenaza nuclear inminente. Tulsi Gabbard no ha dicho ni mu sobre los ataques, aunque antes avisó que una guerra total con Irán haría que Iraq y Afganistán parecieran un picnic.
Los demócratas lo odiaban por sus lazos con ultraderechistas como Proud Boys o Patriot Prayer. Pero ahora Mark Warner, demócrata clave en Inteligencia del Senado, le da la razón: "No había evidencia creíble de amenaza inminente para otra guerra elective en Oriente Medio". Del lado republicano, Johnson defiende los ataques: Irán estaba cerca de armas nucleares y misiles imparables.
¿Cómo te afecta esto a ti?
Esto no es solo política lejana. Si la guerra con Irán se calienta, el petróleo sube como la espuma, y eso significa gasolina más cara para tu coche, calefacción por las nubes y precios locos en el súper. Además, más tensión global podría traer refugiados, ciberataques o incluso riesgos terroristas aquí en Europa. Ojo, que las divisiones en Washington filtran inestabilidad.
Mi opinión: un aviso que no se puede ignorar
Me parece brutal la coherencia de Kent. Un tío que ha sangrado por su país dimite por principios, no por postureo. Trump lo machaca, pero esto muestra que ni en su banda todos compran la guerra. Ojalá escuchen antes de liarla más en Oriente Medio; hemos visto lo que pasa con estas aventuras. ¿Vosotros qué pensáis?
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