El impacto invisible de la guerra en Ucrania: cuatro años de desgaste y cansancio
La guerra que se filtra en lo cotidiano
Cuatro años de guerra han dejado una profunda huella en Ucrania. Lo que comenzó como una invasión en febrero de 2022 ha terminado por transformar la vida diaria de millones de personas. Desde las piscinas hasta las peluquerías, cada rincón del país refleja el desgaste de un conflicto que parece interminable. El cansancio ha comenzado a sentirse en el aire, en las conversaciones y en las rutinas de quienes llevan años resistiendo.
Piscinas que hablan de dolor y rehabilitación
En el estadio olímpico de Kiev, lo que antes era un espacio para el ocio se ha convertido en un lugar de rehabilitación para los soldados heridos. En 2022, los carriles estaban libres, pero hoy, dos de ellos están reservados para militares mutilados que intentan recuperarse en el agua. La guerra ha cambiado hasta los detalles más pequeños: cuando los bombardeos rusos dejan sin agua caliente, los carriles de los soldados son los únicos que reciben este privilegio, mientras el resto de los usuarios se enfrentan al frío.
La desconexión entre soldados y civiles
El distanciamiento entre quienes están en el frente y quienes permanecen en casa es cada vez más evidente. "Vivimos en mundos separados", dice un sargento de la 128ª Brigada de Montaña de Asalto. La sociedad ucrania, que en un principio se unió frente a la invasión, ahora muestra signos de cansancio y división. Los soldados sienten que la movilización popular de los primeros años ha disminuido, mientras los civiles enfrentan cortes de luz, frío extremo y una economía que lucha por mantenerse a flote.
Peluquerías vacías y jóvenes que huyen
En Kiev, las peluquerías han perdido gran parte de su clientela. Los hombres jóvenes evitan salir de sus barrios por miedo a ser reclutados, mientras otros han abandonado el país. Según estimaciones, Ucrania ha perdido a casi 10 millones de habitantes desde el inicio de la guerra, lo que equivale al 25% de su población. Además, la economía está en crisis, y sectores como el armamentístico y la construcción son los únicos que crecen.
El cementerio que divide
El Cementerio Nacional Memorial de guerra, destinado a honrar a los caídos en combate, se ha convertido en un foco de controversia. Ubicado en los bosques de Marjalivka, el proyecto enfrenta la oposición de vecinos y ecologistas, quienes temen la contaminación del agua y la pérdida de un espacio natural. A pesar de las protestas, el gobierno ha comenzado a enterrar a los soldados pese a las críticas locales.
Fiestas y bailes en medio de la oscuridad
Las fiestas de baile de swing, que alguna vez fueron eventos frecuentes en Kiev, ahora se celebran en locales privados y sin banda musical debido a los cortes de electricidad. La comunidad de baile, antes equilibrada en género, ahora está dominada por mujeres. Muchos hombres han sido reclutados o han dejado el país, dejando una sensación de vacío en estos encuentros que alguna vez fueron espacios de alegría.
"Estoy harta de ser fuerte"
Olga, una diseñadora gráfica de 43 años, resume el sentimiento de muchos ucranios: "Estoy harta de tener que ser fuerte". El agotamiento emocional es palpable, pero para muchos, la culpa sigue recayendo únicamente en Rusia. "Si podemos acusar a alguien, es solo a nuestro enemigo", dice Marian Pirozhok, cantante y soldado ucranio, en una entrevista reciente.
La guerra en Ucrania no solo ha dejado destrucción física, sino también un profundo impacto en la vida cotidiana y en el ánimo de su población. Cuatro años después, el cansancio y la incertidumbre son tan protagonistas como los bombardeos y las batallas.