La fe oculta de Maduro en un gurú indio que choca con su captura en EE.UU.
La captura de Maduro y su devoción inesperada
Imagina esto: el 3 de enero, fuerzas de Estados Unidos irrumpen en la casa de Nicolás Maduro en Caracas y lo capturan junto a su esposa. Lo llevan a Nueva York para juzgarlo por narcotráfico. Y mientras tanto, este líder venezolano, criado como católico, era un gran admirador de Sathya Sai Baba, un gurú indio que murió en 2011. ¿Sorprendente, verdad? Yo me quedé flipando cuando lo leí.
Maduro no ocultaba su fe. Tenía una foto gigante de Sai Baba en su despacho del palacio de Miraflores, al lado de retratos de Simón Bolívar y Hugo Chávez. Cuando el gurú falleció, decretó luto nacional en Venezuela. Y hace poco, celebró el centenario de su nacimiento llamándolo "un faro de amor incondicional".
Delcy Rodríguez sigue el mismo camino espiritual
Ahora, la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez, lleva la antorcha. Ha visitado el ashram de Sai Baba en India, un centro espiritual en Puttaparthi, al sur del país. Ashram significa como un monasterio o retiro donde se medita y se practican enseñanzas espirituales. En 2023 y 2024, la vimos rezando en el sanctasanctórum, el lugar donde descansa el gurú, que sus seguidores creen lleno de energía positiva.
En una entrevista, Rodríguez contó que sentía la presencia de Baba en momentos difíciles: "Estaba conmigo, con mi familia y con mi país". Y en su primera rueda de prensa como presidenta, habló de una "nueva espiritualidad" basada en respeto y convivencia. En Venezuela, donde el catolicismo domina, es normal mezclar creencias: católicos, evangélicos, tradiciones indígenas y hasta gurús de lejos.
¿Quién era Sathya Sai Baba?
Sathya Sai Baba, nacido en India como Ratnakaram Sathyanarayana Raju, decía ser la reencarnación de otro gurú, Shirdi Sai Baba. Se hizo famoso en los años 70 y 80 por supuestos milagros: materializaba cenizas sagradas, anillos o joyas de la nada. Sus fans lo veían curar enfermos o resucitar. Frases como "Ama a todos, sirve a todos" o "Ayuda siempre, nunca daña" eran su lema.
Promovía la unidad: Dios es uno, todas las religiones llevan al mismo sitio. Su organización tiene centros en 120 países, unos 2000 en total, y millones de seguidores, desde actores de Bollywood hasta gente normal. Pero no todo era color de rosa: críticos lo acusaban de trucos, fraudes e incluso abusos, aunque nunca fue juzgado. Sus devotos lo defienden a capa y espada.
La presencia de Sai Baba en Venezuela
El movimiento llegó a Venezuela en 1974, con el primer centro en Caracas fundado por Arlette Meyer, una devota que escribió libros sobre él en español. Hoy, hay unos 200.000 seguidores alllí, con una escuela de valores humanos en Abejales, Táchira. Políticos como Walter Márquez, exembajador en India, están metidos hasta el cuello.
Expertos como Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos, dicen que en Venezuela la fe es "sincrética": se mezcla todo sin problemas. Maduro podía ser devoto de Sai Baba y al mismo tiempo llevarse bien con líderes evangélicos. La religión se usa más para discursos que para hacer leyes.
¿Cómo te afecta esto a ti?
A simple vista, parece anécdota lejana, pero piénsalo: en un mundo polarizado, ver a líderes como Maduro o Rodríguez buscando paz y amor en un gurú indio nos recuerda que la política tiene un lado humano. Si Venezuela cambia con esta nueva espiritualidad, podría influir en migraciones, petróleo o relaciones con EE.UU. y España. Y para ti, que quizás tengas amigos venezolanos, significa entender mejor su cultura mixta.
Mi opinión personal
Me parece fascinante cómo la espiritualidad cruza fronteras en tiempos de crisis. Maduro, acusado de cosas graves, se ve como "hombre de Dios". ¿Hipocresía o búsqueda genuina? Yo creo que es lo segundo: todos necesitamos algo que nos dé esperanza. Sai Baba enseñaba unidad, y ojalá más líderes lo siguieran. Aunque sus milagros suenen a cuento, su mensaje de amor no pasa de moda. ¿Qué opinas tú?
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