Arañas de bronce y recuerdos que no mueren: el legado de Louise Bourgeois en Noruega

09/02/2026 14:45 | 296 visitas
Arañas de bronce y recuerdos que no mueren: el legado de Louise Bourgeois en Noruega

Arañas que custodian memorias

¿Has visto alguna vez arañas de bronce enormes, como guardianas de secretos familiares? Eso es lo que te espera en la exposicion Louise Bourgeois: Echo of the Morning, en Trondheim, Noruega. Esta artista francesa-estadounidense, que falleció hace casi 16 años, dejó un legado que ahora revive en el museo PoMo. Sus obras no son solo arte, son pedazos de su vida convertidos en esculturas y dibujos que te hacen reflexionar sobre tus propios recuerdos.

Yo siempre he pensado que el buen arte te remueve por dentro, y Bourgeois lo consigue a la perfección. Sus arañas, como la famosa Maman de 1999, representan a su madre, tejedora de tapices. Caminar entre ellas es como entrar en su mente, donde el pasado se enreda como una telaraña fina.

De las matemáticas al dolor transformado

Louise Bourgeois nació en París en 1911, en una familia que restauraba tapices antiguos. La muerte de su madre en 1932 lo cambió todo. Dejó las matemáticas y se lanzó al arte. Abrió una galería cerca de la tienda de su padre y luego se mudó a Nueva York con su marido, el profesor de arte Robert Goldwater.

Esos traumas de infancia, miedos al abandono, los plasmó en esculturas blandas y bronces imponentes. "El arte es revivir un trauma", decía ella. En sus últimos años, con la salud floja, sus gouaches –que son dibujos con acuarela y pincel–, en tonos rojos intensos de pechos, bebés y espirales, liberaban ansiedades sobre la maternidad y lo femenino. Fácil de entender: son como gritos silenciosos en papel.

Relojes, fuentes y telas que miden el tiempo

En esta muestra, curada por Philip Larratt-Smith, quien fue su archivista literario, hay relojes bordados, una fuente de bronce con agua que gotea –símbolo del tiempo que pasa– y figuras cosidas a mano. Una pieza clave: desde una mujer embarazada hasta su hijo adulto llorando, con un espejo deformante que distorsiona los recuerdos, como en una casa de espejos.

Pantalones y mantas usados, endurecidos en bronce, se convierten en bloques o totem. Todo habla de la maternidad, de querer cuidar y ser cuidado. El museo PoMo, con techos altos y una escalera naranja en espiral, fluye como un río de nostalgia. No hay sala final: vuelves al principio, un "eco de la mañana" eterno.

¿Cómo te afecta esto a ti?

Quizás pienses que el arte contemporáneo es cosa de expertos, pero esta exposicion te toca directo. En un mundo rápido, donde olvidamos el pasado, Bourgeois te recuerda que tus memorias definen quién eres. Si has perdido a alguien o lidias con ansiedades familiares, ver sus obras puede ser catártico, como terapia gratis. Además, viajar a Noruega para esto suma: inspira a valorar lo emocional en tu vida diaria.

Mi opinión sincera

Para mí, esta es una de las mejores formas de honrar a un artista: no un repaso cronológico, sino un viaje por el tiempo personal. Larratt-Smith lo clava al mezclar gouaches finales con esculturas icónicas. Si vas, no esperes respuestas fáciles; saldrás con preguntas sobre tu propia historia. Ojalá más museos hicieran esto. La muestra está hasta el 31 de mayo de 2026 en PoMo, Trondheim. ¡Vale cada kilómetro!

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Fuente original: euronews.com

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