Familias libanesas regresan a ruinas tras frágil tregua con Israel
El regreso entre escombros que conmueve
Imagina volver a tu pueblo y encontrarlo hecho añicos. Eso es lo que viven ahora miles de familias en el sur de Líbano. Después de un alto el fuego de 10 días negociado por Estados Unidos entre Israel y Hezbollah –ese grupo militante chií respaldado por Irán–, la gente ha empezado a regresar a casa. Pero no es un final feliz: ruinas por todas partes y avisos israelíes de no acercarse a ciertas zonas.
En la carretera hacia el sur, cerca del puente de Qasmiyeh sobre el río Litani –un cruce clave entre la ciudad de Tiro y el norte–, se formaron colas kilométricas de coches. Cargados de colchones y maletas, avanzaban por un carril improvisado, reparado a toda prisa tras un bombardeo israelí. Los conductores se animaban mutuamente, haciendo señales de victoria. Un alivio tras más de un millón de desplazados por esta última guerra.
Historias de dolor en pueblos destrozados
En aldeas como Jibsheet, los vecinos pisan calles llenas de hormigón roto, persianas torcidas y cables colgando. Zainab Fahas, de 23 años, dice que se siente libre al volver, pero todo está destruido: la plaza, las casas, las tiendas. "Todo", repite.
Ali Wahdan, un médico de 27 años herido en un ataque a su centro de emergencias, camina con muletas sobre los restos. No cree que la paz dure. "Israel no quiere paz", afirma. Y no es el único escéptico.
En el barrio de Haret Hreik, en las afueras sureñas de Beirut, edificios enteros son montañas de escombros tras 62 bombardeos israelíes en seis semanas. Ahmad Lahham ondea la bandera amarilla de Hezbollah sobre lo que fue su apartamento, que albergaba una oficina de su brazo financiero, Al-Qard Al-Hassan. Elogia a Irán por presionar por la tregua y critica a los líderes libaneses.
Heridos y dudas en el hospital
Mientras, en el hospital Al-Najda al Shaabiya de Nabatiyeh, seguían llegando heridos incluso una hora después de entrar en vigor el alto el fuego a medianoche. Mahmoud Sahmarani, de 33 años, perdió a su padre y primo en un golpe que arrasó su edificio de cinco plantas. Salió a comprar carbón para su pipa de agua y todo explotó. Ahora, desde la cama con el ojo hinchado, pide que Israel se retire de Líbano.
Este conflicto no es nuevo. Israel y Hezbollah han chocado varias veces, y desde que empezó la guerra en Gaza, los ataques eran casi diarios. Acabó un acuerdo en noviembre de 2024, pero las tensiones escalaron con misiles de Hezbollah en respuesta a acciones contra Irán.
Algunos prefieren esperar
En el centro de Beirut, hay tiendas con familias que dudan. Ali Balhas, de Siddiqeen, dice que sus casas en el sur están destruidas y que Israel es impredecible. Amira Ayyash, de Qaaqaiat al-Jisr, opta por ir despacio: "Son traicioneros". Otros, como Ahmad Ramadan, van solo a echar un vistazo rápido a Tiro, aunque las colas duren horas.
Voluntarios repartían agua en medio del polvo y el atasco. Un respiro, sí, pero con mucho por limpiar.
¿Cómo te afecta esto a ti en España?
Aunque estés lejos, esta guerra en Líbano sube los precios del petróleo y el gas, que pagamos en la gasolinera y la factura de la luz. Además, genera más refugiados hacia Europa, lo que presiona nuestras fronteras y servicios sociales. Si la tregua falla, podría escalar y afectar la estabilidad en todo Oriente Medio, con ondas que llegan hasta aquí.
Mi opinión: Una tregua que sabe a poco
Me alegra ver a esas familias volviendo, pero esto parece un parche. La destrucción es brutal y la desconfianza total. Hezbollah sigue fuerte, Israel no se retira del todo y Irán mete baza. Ojalá dure, pero sin un acuerdo real, volverán los misiles. Libano merece paz de verdad, no esta calma tensa. ¿Tú qué piensas?
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