Canadá desafía a EE.UU. en la revisión del gran pacto comercial norteamericano
Canadá planta cara a las exigencias de Estados Unidos en el USMCA
Imagina que tres vecinos comparten un patio enorme y ahora discuten cómo repartirlo mejor. Eso pasa con el USMCA, el acuerdo comercial que une a Estados Unidos, México y Canadá. El primer ministro Mark Carney ha soltado esta semana que Washington no manda aquí, y que las negociaciones serán de tú a tú.
Lo más impactante: Estados Unidos critica duramente a Canadá por no vender su alcohol en algunas provincias y por aranceles altos en lácteos. Suena a peña de bar, pero son "irritantes comerciales", que son esas políticas que crean roces y disputas en el intercambio de mercancías.
¿Qué es el USMCA y por qué se revisa ahora?
El USMCA es la versión moderna del viejo TLCAN, de los 90. Une las economías de los tres países norteamericanos, pero con Donald Trump al mando en EE.UU., todo ha sido un sube y baja de aranceles. La revisión clave llega en julio, y Carney avisa: "Tomará tiempo arreglarlo".
Desde Ottawa, el primer ministro dice que ambas partes tienen sus quejas. Canadá promete defender su leche, aves y huevos, sectores protegidos con aranceles. Y ojo al "Buy Canadian", una norma que prioriza productos y trabajadores locales en proyectos grandes, por encima de 25 millones de dólares canadienses, unos 18 millones de euros.
Las pullas desde Washington
El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, ha arremetido contra Canadá. Dice que dependen de su economía y que es "escandaloso" bloquear su licor. También critican el pacto de Carney con China: bajan aranceles del 100% a EVs chinos al 6,1%, con un tope de 49.000 unidades al año, a cambio de alivio en productos agrarios canadienses.
En un vídeo reciente, Carney admite que la dependencia de EE.UU. era una fuerza, pero ahora es debilidad por los aranceles de Trump, que duelen en autos y acero. Su plan: atraer inversiones y firmar acuerdos con otros países para diversificar.
¿En qué te afecta esto a ti?
Si compras coches, lácteos o tecnología, los precios pueden subir por estos roces. En España y Europa, nos toca indirectamente: si el comercio norteamericano se frena, suben costes globales de materias primas y afecta exportaciones. Imagina gasolina más cara o leche importada por las nubes.
Mi opinión personal
Me parece genial que Carney ponga límites, porque el comercio justo beneficia a todos. Trump y su estilo impredecible han creado esta guerra comercial, pero Canadá tiene razón en proteger lo suyo. Ojalá salga un acuerdo equilibrado, que al final ganamos los consumidores. Aunque, la verdad, estos irritantes suenan a excusas tontas, ¿no? Como pelear por el último botellín en la nevera compartida.
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