Chinos eligen sushi japonés y Disney pese a las broncas diplomáticas
Chinos eligen sushi japonés y Disney pese a las broncas diplomáticas
Imagina esto: en pleno lío diplomático entre China y Japón, miles de personas hacen cola en Shanghai para comer en un restaurante de sushi japonés. No es broma, pasó en diciembre con la apertura de Sushiro, una cadena que arrasa desde que llegó en 2021. A mí me parece fascinante cómo el paladar manda más que las noticias de tensiones.
El gobierno chino, liderado por el Partido Comunista, suele avivar el nacionalismo con propaganda contra países como Japón o Estados Unidos por temas territoriales, como Taiwán o Tíbet. Antes, eso llevaba a boicots masivos, protestas e incluso destrozos en embajadas. Pero hoy, los consumidores chinos, sobre todo los jóvenes urbanos de clase media, deciden por su cuenta.
El sushi japonés triunfa a pesar de todo
Todo empezó con unas palabras de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, que sugirió intervenir militarmente si China ataca Taiwán, la isla que Pekín reclama como suya. China se enfadó mucho: condenas oficiales, restricciones comerciales y avisos para no viajar a Japón.
El turismo se resintió, con un 45% menos de visitantes chinos en diciembre. Vuelos y tours cancelados. Pero en los centros comerciales, la gente ignora eso. Edith Xiao, una estudiante de 23 años en Pekín, esperó media hora por Sushiro. "Sabe bien y los ingredientes son de calidad", dice. Para ella, las declaraciones de líderes no cambian su afición por el manga japonés o el anime.
Hollywood y moda americana también pegan fuerte
Con Estados Unidos, pasa lo mismo. Tensiones por aranceles, Taiwán y más, pero Zootopia 2 de Disney es el éxito del año en China. Recaudó más de 4.400 millones de yuanes, unos 634 millones de dólares, el mayor para una peli de Hollywood allí. Fans disfrazados de personajes la convirtieron en fenómeno global.
Aunque el gobierno impulsa cine chino para ser "potencia fílmica" en 2035, la gente busca desconectar. "Es divertida y ligera", cuenta Ruan Wenlin en Pekín. Shaun Rein, de un grupo de investigación de mercados, lo explica: tras el COVID y la economía floja, buscan relax en cartoons americanos.
Y en moda, Ralph Lauren crece más en China que en Europa o América. Zhang Tianyu, comprando en Pekín, valora su "imagen estable y diseño". Analistas dicen que gana por calidad y estilo de vida aspiracional, no por origen.
El guochao se calma y el consumismo manda
Hubo una moda llamada "guochao" o "marea nacional", comprando marcas chinas por patriotismo. Pero ha madurado. Ahora mezclan local y extranjero según valor y gusto. Hace una década, en 2012, protestas anti-Japón acabaron con coches japoneses destrozados. En 2021, Nike sufrió boicot por temas políticos en Xinjiang.
Hoy, escándalos como un evento Pokémon en un santuario japonés generan tuits airados, pero no más. Yaling Jiang, analista independiente, lo resume: "La geopolítica no manda en las compras locales". La gente elige lo que le gusta.
Pero hay límites al amor por lo foráneo
No todo es color de rosa para marcas extranjeras. Empresas chinas como en coches eléctricos, móviles o ropa deportiva ganan terreno por mejor precio y calidad. "Eligen chino porque es superior", dice Rein. Y en viajes a Japón, empleados públicos sí obedecen y evitan ir en grupo.
¿Cómo te afecta esto a ti?
Si eres de España o Europa, piensa en cómo el consumismo global ignora fronteras. Marcas como las nuestras podrían entrar en China si ofrecen calidad real, sin importar tensiones. Pero también, avisa: compite con locales fuertes. Tu próxima compra online podría influir en economías lejanas, priorizando gusto sobre política.
Mi opinión personal
Yo creo que esto demuestra lo humanos que somos todos. Al final, un buen sushi o una peli divertida pesa más que un discurso nacionalista. Es liberador ver que la gente en China piensa por sí misma, a pesar de la propaganda. Ojalá pase igual aquí, donde a veces nos dejamos llevar por modas políticas en vez de por lo que realmente nos gusta. Curioso, ¿no?
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