Policía de Israel corta kipá judía por bandera palestina
Lo que pasó en un café de Israel
Imagina estar tomando un café tranquilo en tu ciudad y que de repente te detengan por lo que llevas en la cabeza. Eso le pasó a Alex Sinclair, un escritor y profesor de 53 años en la Universidad Hebrea. Llevaba su kipá –esa gorrita que usan los judíos observantes para cubrir la cabeza como señal de respeto a Dios– bordada con las banderas de Israel y de Palestina. Un hombre religioso se acercó enfadado, gritó que era ilegal y llamó a la policía.
En minutos, dos agentes llegaron a la cafetería en Modiin, a unos 35 kilómetros al sureste de Tel Aviv. Le dijeron que la kipá era ilegal y se la quitaron. Lo llevaron a la comisaría, lo cachearon como a un delincuente, lo metieron en una celda sin agua ni teléfono durante 20 minutos. Al final, lo soltaron, pero no sin antes que una policía joven cortara la parte con la bandera palestina. "Destruyeron algo muy querido para mí", contó él en Facebook.
Un caso único en tiempos tensos
Esto es rarísimo. Normalmente, la policía de Israel confisca banderas palestinas a palestinos si cree que incitan al desorden o apoyan grupos terroristas. Pero a un judío por una kipá con ambas banderas... casi nunca se ve. La ley israelí no prohíbe las banderas palestinas en público, solo si hay riesgo real de disturbios. En 2023, el ministro de Seguridad Nacional ultraderechista Itamar Ben Gvir ordenó quitarlas, pero asociaciones de derechos civiles dijeron que era ilegal.
La policía confirmó el incidente: recibieron una llamada por un hombre con kipá de bandera palestina, lo detuvieron y lo liberaron tras "aclaraciones". Pero no mencionaron lo de cortar la kipá. Sinclair, que es judío practicante y sionista convencido, dice que su kipá simboliza que los palestinos también tienen derecho a su autodeterminación, como los judíos. No ve contradicción en ser zionista –apoyar un estado judío– y reconocer derechos del otro lado.
La reacción de Sinclair y sus planes
Él está dolido. En su post dice que le recuerda a lo que hacen regímenes fascistas, y se siente preocupado por el rumbo de Israel. Ha presentado una queja al Departamento de Investigaciones Internas de la policía por detención ilegal y daños. Quiere compensación por su kipá de 20 años. Y no se rinde: promete ponerse una nueva con las dos banderas pronto. Distingue su judaísmo del de grupos nacionalistas extremistas que, según él, pervierten la religión.
¿Cómo te afecta esto a ti?
Aunque estés lejos de Israel, esto toca fibras sensibles. Muestra cómo las tensiones en la guerra de Israel y Palestina erosionan libertades básicas, como expresarte con símbolos. Si viajas allí o sigues la geopolítica, entiendes que un pequeño gesto puede escalar. Y aquí, nos recuerda que defender el diálogo en conflictos no es traición, sino madurez. Podría inspirar debates sobre derechos en tu país.
Mi opinión honesta
Me parece alucinante. Un hombre pacífico, creyente y dialogante, tratado como amenaza por un símbolo de coexistencia. En un país en guerra, entiendo la sensibilidad con banderas, pero cortar una prenda religiosa es pasarse tres pueblos. Ojalá casos como este frenen la espiral de intolerancia. Sinclair tiene toda mi admiración por no callarse; ojalá más gente siga su ejemplo. ¿Qué opinas tú? Esto nos hace reflexionar sobre dónde ponemos los límites de la libertad.
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