Israel detiene a activista español de flotilla Gaza: ¿tortura incluida?
Una detención que sacude las aguas internacionales
Imagina que estás en un barco llevando ayuda humanitaria a Gaza y de repente fuerzas de Israel te interceptan en mar abierto. Eso es lo que le pasó a Saif Abu Keshek, un activista español, y a Thiago Ávila, brasileño, de la llamada flotilla Sumud. El Gobierno israelí ya los tiene en su territorio y van a ser interrogados pronto. Lo anunciaron en redes sin dar detalles de dónde ni cómo llegaron.
Esto no es un juego. La flotilla –que son varios barcos con activistas de todo el mundo intentando romper el bloqueo a Gaza– fue parada por la marina israelí. Los acusan de tener vínculos con Hamás, ese grupo islamista palestino que Estados Unidos ve como terrorista. A Keshek lo señalan como líder de una conferencia pro-palestina que ellos consideran fachada de Hamás.
España no se calla y convoca al embajador
José Manuel Albares, nuestro ministro de Exteriores, lo tiene clarísimo. En una entrevista en Catalunya Ràdio dijo que fue una detención ilegal en aguas internacionales, fuera de toda jurisdicción israelí. Para él, Keshek debería estar en Creta, la isla griega donde dejaron a los otros 174 activistas.
El jueves, el Ministerio convocó de urgencia al embajador israelí en Madrid para protestar. España se unió a otros diez países –como Turquía, Brasil o Sudáfrica– en una declaración chunga: dicen que atacar los barcos y detener a la gente viola el derecho internacional.
Acusaciones graves de tortura en el barco
La flotilla va más allá. Publicaron un comunicado diciendo que tanto Keshek como Ávila fueron torturados por el ejército israelí después de separarlos del resto en el buque Nahshon. Hablan de gritos de dolor de Keshek que oyeron testigos, y lo llaman "crimen de guerra". Dicen que 35 activistas necesitaron médicos por la violencia.
Albares no puede confirmar tortura porque aún no hay contacto directo, pero sí que varios en Creta pidieron atención médica. El consul español en Tel Aviv y diplomáticos brasileños les visitarán pronto.
La familia de Keshek, en vilo total
Sally Issa, la mujer de Saif, habló con TVE angustiada. No saben nada del traslado y piden al Gobierno español que luche por su liberación. Lo que más les preocupa es su salud: testigos hablan de violencia sistemática y exigen no solo abogados, sino médicos para él.
Los demás activistas ya están en Creta, algunos tratados en hospitales y otros volviendo a casa.
Mi opinión como quien ha seguido estos líos de cerca
Mira, llevo años cubriendo estos temas de geopolítica en Oriente Medio y esto me huele a escalada innecesaria. Israel tiene derecho a defenderse, pero detener en aguas internacionales y con acusaciones de tortura pendientes... eso no cuadra con el derecho internacional que tanto defienden. España hace bien en presionar, pero ojalá no se convierta en otro frente diplomático. Al final, todos perdemos si no hay diálogo.
¿Cómo te toca esto en el bolsillo y la vida diaria?
Aunque parezca lejano, estas tensiones entre España e Israel pueden subir precios de gasolina o comida por el lío en el mar Mediterráneo, rutas clave de comercio. Si viajas a la zona o tienes familia allí, las alertas consulares se endurecen. Y en casa, fomenta debates sobre ayuda humanitaria que nos dividen más.
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