Cafés yemeníes arrasan en EE.UU.: el nuevo vicio sin alcohol
El furor que viene de Yemen
Imagina un país como Yemen, ese rincón montañoso al lado de Arabia Saudí y Omán, conocido por su guerra civil desde hace años, pero también por haber inventado el café hace siglos. Pues bien, ahora está exportando su cultura cafetera a Estados Unidos. Las cadenas grandes de cafés yemeníes han crecido un 50% el año pasado, hasta llegar a 136 locales. Y eso sin contar los independientes.
Yo flipé cuando lo leí. En un momento en que la gente busca sitios para charlar hasta las tantas sin alcohol de por medio, estos cafés son perfectos. Según una encuesta de Gallup, solo el 54% de los adultos en EE.UU. beben alcohol, el dato más bajo en 90 años.
Por qué abren hasta las 3 de la mañana
Aquí va una clave: estos sitios se quedan abiertos hasta tarde, sobre todo en Ramadan, que es el mes de ayuno de los musulmanes. Es como la vida nocturna del Medio Oriente, pero con café en vez de copas. Juegan cartas, hablan... Ahmad Badr, dueño de un franquicia Arwa en Sunnyvale, California, lo dice claro: "Queríamos traer eso aquí".
Otra razón es el boom de la población árabe en EE.UU., que ha subido un 43% desde 2010, frente al 10% general. Se concentran en sitios como Michigan, California o Texas, pero ya hay en Georgia, Kansas o incluso Maine.
Un pedacito de hogar en medio de la guerra
La guerra en Yemen, que empezó en 2014, impide que muchos yemeníes vuelvan a casa. Por eso, Faris Almatrahi, de la cadena Arwa (11 locales y 30 en camino), diseña sus cafés como Yemen: colores del desierto, arcos como mezquitas y lámparas con forma de los sombreros de los cafetaleros.
"Es como viajar sin moverte", dice. Y lo mejor: no solo van árabes. La gente busca sabores globales, impulsados por redes sociales. En el menú, prueba el qishr, una infusión de las cáscaras secas de cerezas de café, o el té Adeni, como un chai especiado. Lattes con miel, cardamomo o dibujos de camellos. Y dulces como khaliat nahal, pan de miel con queso, o basbousa, bizcocho empapado en sirope de rosa.
Sabores que enganchan a cualquiera
El café yemení se seca al sol, lo que le da notas de chocolate y fruta. Lo mezclan con hawaij, una especia mágica de cardamomo, jengibre, canela, clavo, cilantro o nuez moscada. No es de máquina automática: lo hierve todo a mano con leche evaporada para el color y sabor perfectos, como explica Mohamed Nasser de Haraz Coffee en Michigan.
Una clienta, Cindy Donovan, lo descubrió por internet: "Más suave y con sabor que un tueste oscuro normal. El cardamomo es brutal". Expertos como Peter Giuliano, de la Specialty Coffee Association, dicen que estos cafés culturales son el motor del sector, junto a vietnamitas o latinos.
La historia del café que empezó en Yemen
Yemen cultivó café en el siglo XV, usado por monjes para no dormirse rezando. Monopolizaron el negocio 200 años hasta que los holandeses lo llevaron a Indonesia. Hoy, con más del 80% en pobreza, el café es esperanza económica, impulsado por emprendedores.
¿Cómo te toca esto a ti?
Si vives en una ciudad grande de España o Europa, pronto verás estos cafés por aquí también. Te da opciones para noches sin alcohol: sitios acogedores, sabores nuevos y baratos comparados con bares. Ideal si sales con amigos variados o reduces copas. Además, conoces culturas y apoyas economías en crisis como la de Yemen.
Mi opinión personal
Me encanta este rollo. En un mundo de Starbuckses iguales, estos cafés traen frescura y calidez. Ojalá lleguen más a España, porque un latte con hawaij suena a gloria. Es hospitalidad pura, y en tiempos de guerra, recordar lo bueno une gente. Prueba uno si puedes, no te arrepentirás.
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