El "poeta de los pasteles" chino que convierte la repostería en escultura
El repostero chino que esculpe leones con masa y se ha hecho famoso sin querer
Hay personas que hacen tartas y hay personas que hacen esculturas. Y luego esta Wu Yang, un pastelero de China que ha terminado siendo conocido en internet como el "poeta de los pasteles". El apodo no es casualidad: sus piezas parecen sacadas de un libro de arte, pero se pueden comer.
En su taller, sobre una mesa de trabajo, descansa un pequeño león chino hecho de masa. Suena raro, lo se. Pero cuando ves las capas finísimas que forman la melena y los detalles de la cara, entiendes que esto no es repostería de barrio. Es otra cosa.
Un león de masa que parece tallado en piedra
El león que aparece junto a otras de sus creaciones no es un adorno cualquiera. En la cultura tradicional china, el león guardián (esos que suelen verse a la entrada de templos y palacios) representa protección y poder. Trasladar eso a la repostería tiene su mérito, porque la masa no perdona: se seca, se rompe y no admite correcciones como la piedra o la madera.
Wu Yang trabaja con capas muy finas, casi como si estuviera laminando papel. Esa técnica, en el mundo del pastel, se parece a la masa hojaldrada, esa que al hornearse se separa en láminas y queda crujiente. Solo que aquí, en vez de un cruasán, sale la cara de un león.
El resultado es un objeto que produce una sensación extraña: da pena comérselo y da rabia que se estropee con el tiempo. El arte efímero tiene esas cosas.
De qué hablamos cuando decimos "artista pastelero"
Igual te suena a chino (nunca mejor dicho). Un artista pastelero es alguien que usa ingredientes de cocina como material de escultura. No busca solo que sepa bien, busca que impacte a la vista. Es la frontera difusa entre un obrador y un estudio de arte.
En China, esta mezcla entre tradición y técnica moderna esta teniendo mucho recorrido en los últimos años. Los pasteleros compiten por ver quien hace la figura mas difícil, y las redes sociales se encargan de amplificar cada obra. Un vídeo de un león de masa puede tener más visitas que muchos anuncios pagados.
Lo llamativo del caso de Wu Yang es que no hablamos de una mega empresa de repostería con escaparate en el centro de una capital. Hablamos de un taller pequeño, de trabajo lento, de esos que se hacen con las manos y con paciencia.
¿En qué te afecta esto?
A simple vista, poco. No vas a encontrar un león de masa en la panadería de tu barrio mañana. Pero hay un par de cosas que sí te tocan de cerca.
La primera es la forma en la que consumimos arte hoy. Estamos acostumbrados a ver obras increíbles en el móvil, gratis y en diez segundos de vídeo. Eso cambia nuestra manera de valorar el trabajo manual. Lo que a Wu Yang le lleva horas (o días), a nosotros nos dura un parpadeo en la pantalla.
La segunda tiene que ver con el turismo y la curiosidad cultural. Cada vez más gente viaja buscando este tipo de experiencias: talleres, obradores, clases de repostería tradicional. Si te gusta cocinar, este tipo de contenidos te puede servir de inspiración para experimentar en casa, aunque el resultado se parezca más a un churro deforme que a un león.
Y la tercera, la más práctica: entender que detrás de un vídeo bonito casi siempre hay un oficio. Y los oficios, si nadie los mira, se pierden.
Mi opinión sin filtros
A mí estas historias me ganan. Vivimos rodeados de prisas y de cosas que se hacen en cadena, y de repente aparece alguien que dedica su jornada a que la melena de un león de masa quede perfecta. Me parece una forma preciosa de resistencia.
Dicho esto, también pienso que el apodo de "poeta de los pasteles" le pone un listón altísimo. Un poeta escribe y lo que queda es el texto. Aquí, lo que queda es la foto, porque la obra se la come alguien. Y eso, se mire como se mire, tiene bastante de poesía.
Si algún día veo uno de estos leones en persona, te aseguro que voy a tardar diez minutos en decidir si lo muerdo. Probablemente no lo haga. Probablemente me lo coma igual.
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