Europa va de verde, pero el gasoil le tira del bolsillo

24/10/2026 04:45 | 92 visitas
Europa va de verde, pero el gasoil le tira del bolsillo

La buena noticia: tu nevera ya funciona, en parte, con viento y sol

Empecemos por lo que sí va bien, porque no todo es drama. Según los datos que maneja la oficina estadística de la Unión Europea, la Eurostat, más de la mitad de la electricidad que se consume en los países miembros ya viene de fuentes renovables. Es decir, del sol, del viento, del agua de los ríos y de la biomasa.

Traducido a la vida real: cuando pones la lavadora o cargas el móvil en España, Portugal o Dinamarca, hay muchas papeletas de que esa energía haya salido de un parque eólico o de una placa solar y no de una chimenea quemando carbón. Eso es un cambio enorme si miramos atrás quince años.

Pero el ritmo se ha frenado y las diferencias son brutales

El problema no es el punto de partida, es la velocidad. El crecimiento de la energía verde se ha ido suavizando y eso preocupa en Bruselas, porque los objetivos climáticos no se cumplen solos. Instalar molinos y paneles requiere permisos, dinero y redes eléctricas que aguanten el tirón, y ahí es donde muchos países se atascan.

Y luego está el mapa. No es lo mismo un país del norte con mucho viento y buenas conexiones que una región del este con centrales de carbón todavía funcionando. Ese desfase entre estados es lo que los expertos llaman la brecha energética, y afecta directamente a cuánto pagas tú por la luz según donde vivas.

El otro frente: el petroleo que pasa por dos estrechos muy estrechos

Ahora cambiamos de tercio, porque la geopolítica manda. Buena parte del petróleo y del gas que consume el mundo viaja en barco por dos pasos marítimos que son auténticos cuellos de botella: el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el Mandeb.

El primero, Ormuz, está entre Irán y Omán, y por ahí sale aproximadamente una quinta parte del crudo mundial. El segundo, Bab el Mandeb, es la puerta de entrada al mar Rojo y al canal de Suez. Si cualquiera de los dos se complica, los barcos tienen que dar un rodeo enorme y eso se paga en cada litro.

Te lo explico sin tecnicismos: imagina que la autopista principal de tu ciudad se corta y tienes que ir por caminos secundarios. Llegas igual, pero tardas más, gastas más combustible y el repartidor te cobra más. Pues eso, a escala planetaria.

Drones sobre Moscú y el susto en el gasoil

A esto se suma el frente de Ucrania. Los ataques con drones contra refinerías en territorio de Rusia, como el registrado en Moscú a mediados de septiembre, tocan justo donde duele: la capacidad de convertir crudo en combustible. Rusia es uno de los grandes exportadores de diésel del mundo, así que cada parón en una refinería mueve el tablero.

Y aquí aparece el nombre propio de la temporada, Putin, que lleva meses jugando con las exportaciones como quien dosifica el grifo. Cuando el grifo se cierra un poco, el gasoil sube en las lonjas de media Europa antes de que nadie haya llenado un solo depósito.

¿En qué te afecta esto?

Mucho más de lo que parece. Primero, en la factura de la luz: si las renovables crecen despacio y las redes no mejoran, los picos de precio seguirán llegando en invierno y en verano, justo cuando más tiras del aire acondicionado o de la calefacción.

Segundo, en el depósito. El gasoil no solo llena coches y furgonetas: mueve camiones, tractores y barcos de pesca. Cuando sube, sube el precio del transporte y, unas semanas después, lo notas en la fruta, en el pan o en la cesta de la compra sin que nadie te explique por qué.

Tercero, en el trabajo. Las industrias que necesitan mucha energía, como el acero, el papel o el vidrio, avisan de que si el coste se dispara, la producción se frena. Y eso, tarde o temprano, llega al empleo de tu comarca.

Mi opinión, sin filtros

Creo que Europa ha hecho los deberes a medias y ahora le toca la parte aburrida: cables, permisos y almacenamiento. Nadie sale en la foto inaugurando una red eléctrica, pero sin ella el discurso verde se queda en powerpoint.

También me parece un error mirar solo el corto plazo. Cada vez que hay un susto en Ormuz o un dron en una refinería, corremos a comprar fósil de urgencia en lugar de acelerar lo que ya tenemos. La energía más barata y mas segura es la que no hay que importar. Y eso, quieras o no, es viento y sol de casa.

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Fuente original: euronews.com

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