Acaster se harta: las bromas de Rob y Romesh que acabaron en queja
Lo que pasó detrás de las cámaras
La versión famosa del famoso concurso Celebrity Traitors se ha convertido en uno de los programas mas comentados de la televisión británica. Y no solo por los nervios del juego, sino por el ambiente entre bastidores.
Según cuentan personas del equipo a la prensa británica, el comico James Acaster terminó cansado de las bromas que Rob Beckett y Romesh Ranganathan lanzaban fuera de plano. Tanto, que decidió plantarse y hablar con los productores del formato para que la situación cambiara.
Ojo, que aquí conviene ser prudente: hablamos de lo que dicen fuentes internas, no de una confirmación oficial. En el mundo del espectáculo, ese tipo de filtraciones suele moverse entre lo cierto y lo exagerado para dar titulares.
Quienes son estos tres (por si no te suenan)
James Acaster es un comediante inglés muy querido por el público joven, famoso por sus monólogos con un humor absurdo y un poco incómodo. No es de los que se ríen de todo, y menos si la broma va contra el.
Rob Beckett y Romesh Ranganathan son dos rostros conocidisimos de la tele en Reino Unido. Tienen su propio programa, "Rob & Romesh Vs", donde se pican el uno al otro sin parar. Su estilo es la coña constante, y eso, en un rodaje largo, puede desgastar a cualquiera.
Y por si te lo preguntas: Celebrity Traitors es la edición con famosos de "The Traitors", el concurso en el que un grupo convive en un castillo mientras unos cuantos "traidores" intentan eliminar al resto sin ser descubiertos. Hay pruebas, hay votaciones y hay mucha paranoia. Se juega con la cabeza, no con la fuerza.
El humor como arma de doble filo
Cuando juntas a varios comediantes en un formato de tensión, el resultado puede ser brillante o un polvorín. Lo primero vende mejor en pantalla; lo segundo, en cambio, se nota en los silencios y en las caras.
Hay una linea fina entre una broma entre compañeros y una burla que incomoda. Y esa linea no la marca quien la suelta, sino quien la recibe. Esto es algo que en cualquier trabajo se entiende: lo que para uno es gracia, para otro es desgaste.
Lo interesante es que Acaster no se lo calló. Fue a hablar con producción, algo bastante lógico si tienes un contrato, un rodaje de semanas y no quieres que el mal rollo te arruine la experiencia.
¿En qué te afecta esto?
Puede parecer chisme de famosos, pero tiene su miga. Si alguna vez has aguantado bromas en el trabajo que no te hacian gracia, sabrás de lo que hablamos. Y si no, piensa en ese grupo de amigos donde uno siempre se pasa de la raya y nadie dice nada.
Lo que enseña este caso es sencillo: poner límites no es montar un drama, es sentido común. Y muchas veces, quien se queja no es el problema, sino quien no sabe parar.
Además, si eres de los que ven estos programas por el humor, conviene saber que parte de ese humor es real y parte está construido para la cámara. La tele es la tele.
Mi opinión sin filtros
A mi me da un poco de pena, la verdad. Acaster es un tipo que se ríe de si mismo con mucha inteligencia y que tiene un humor muy particular. Que lo pongan en un formato donde dos compañeros van a lo fácil (el pique y la coña constante) me parece un desajuste de casting.
También digo una cosa: la noticia ha salido porque hay alguien interesado en que salga. Los programas se promocionan tambien con estos rifirrafes. Y mientras todos hablamos de la tensión, el concurso gana visibilidad. No soy yo quien va a decir que sea falso, pero el calendario de la filtración siempre es sospechosamente oportuno.
Lo que tengo claro es que el humor solo funciona cuando todos se están riendo. Cuando uno se queda fuera de la gracia, ya no es humor: es otra cosa.
Lo que podemos esperar
De momento no hay declaraciones oficiales ni de la cadena ni de los implicados. Si el asunto crece, es probable que salgan comunicados, aclaraciones o, incluso, alguna escena editada de forma distinta a lo que se vivió.
Y ahí está lo verdaderamente interesante: lo que veremos en pantalla será solo una parte de lo que pasó. El resto se queda en los pasillos del castillo y en las conversaciones con los productores, que al final son los que deciden que se emite y que no.
Si te gusta el formato, te recomiendo verlo con esa doble mirada: disfrutar del juego y, de vez en cuando, preguntarte qué habrá detrás de cada risa.
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