Machado vuelve a Venezuela por sorpresa: séptimo intento y esta vez sí entró

25/10/2026 18:45 | 205 visitas
Machado vuelve a Venezuela por sorpresa: séptimo intento y esta vez sí entró

Un mensaje de tres palabras que lo cambió todo

«Estoy aquí. Con ustedes». Con esa frase, publicada en la red social X, la líder opositora venezolana María Corina Machado confirmó lo que muchos daban por imposible: había vuelto a Venezuela.

Lo hizo después de casi un año en el exilio y, según su propio partido, tras siete intentos fallidos de regresar en los últimos tres meses. Los intentos salieron desde Estados Unidos, Panamá y Curazao, y según su formación fueron bloqueados una y otra vez por las autoridades venezolanas.

Conviene aclarar algo para quien no siga el día a día del país: Machado es la líder de la oposición y ganó el Premio Nobel de la Paz. Ese galardón es un reconocimiento internacional que se entrega cada año a personas o entidades que han trabajado por la paz, y en su caso sirvió también como altavoz mundial de su causa.

El detalle del Nobel que explica todo lo demás

Machado salió de Venezuela de forma discreta en diciembre de 2025 para recoger precisamente ese premio. Pocas semanas después, las fuerzas de Estados Unidos detuvieron al histórico dirigente Nicolás Maduro y lo trasladaron a Nueva York para responder ante la justicia por cargos penales.

Ese movimiento lo ordenó el presidente estadounidense Donald Trump, a quien la opositora ha elogiado abiertamente por lanzar una operación de ese calibre. Sin embargo, Washington permitió que la mano derecha de Maduro, Delcy Rodríguez, ocupara el cargo de presidenta interina. Y ahí está la paradoja que muchos venezolanos comentan en voz baja: quien fuera número dos del chavismo gobierna hoy con el visto bueno de la Casa Blanca.

Por eso, cuando se supo que Machado no lograba entrar al país, muchas voces señalaron directamente a Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha negado esa acusación. El secretario de Estado, para entendernos, es la persona que dirige la diplomacia de un país, algo así como su ministro de Asuntos Exteriores.

Siete intentos y una cuenta atrás distinta

Mientras las conversaciones sobre el futuro de Venezuela avanzaban sin ella dentro, Machado se movía por el exterior intentando recuperar su sitio en el escenario político. La semana pasada llamó a los venezolanos a salir a la calle y exigió una fecha concreta para las elecciones presidenciales, una de sus grandes reclamaciones al gobierno de Delcy Rodríguez.

También acusó al ejecutivo de tener miedo de su regreso. Ahora que ha vuelto, la pregunta ya no es cuándo conseguirá entrar, sino qué papel podrá jugar en un mapa político dibujado a tres bandas: el chavismo, distintas facciones de la oposición y Estados Unidos. El chavismo, por si alguien se lo pregunta, es la corriente política que Maduro y sus antecesores han construido durante más de dos decadas en el poder.

De momento, Rodríguez no ha reaccionado públicamente a la noticia. Y no esta claro si la vuelta de Machado fue negociada, tolerada o simplemente no pudieron evitarla.

¿En qué te afecta esto?

Si vives en España, puede parecer una noticia lejana, pero tiene miga. Venezuela es uno de los países con mayor comunidad de residentes en territorio español, y muchos tienen familiares allí pendientes de una salida o de una estabilidad que no llega.

Un cambio de rumbo político en Caracas afecta de forma directa a las remesas, a los visados, a los vuelos y a la situación de miles de personas con doble nacionalidad. También al precio del petroleo, porque Venezuela tiene las mayores reservas del mundo y cualquier movimiento en su política energética se nota en el bolsillo de todos los europeos cuando llenamos el depósito.

Y hay un efecto menos visible: la vuelta de una figura como Machado puede abrir o cerrar la puerta a un proceso electoral con garantías. Si hay elecciones creíbles, hay posibilidad de reconstruir instituciones. Si no las hay, el exilio y la incertidumbre seguirán siendo la opción para muchos.

Mi opinión, sin adornos

A mí me cuesta creer en las casualidades cuando hablamos de Venezuela. Siete intentos fallidos y de repente aparece en casa sin mayores explicaciones. Alguien abrió la puerta, o alguien decidió que ya no valía la pena cerrarla.

Lo interesante no es el regreso en sí, sino lo que viene después. Machado vuelve a un país gobernado aun por la número dos del hombre al que ella se enfrentó durante años, y con Estados Unidos moviendo los hilos desde la sombra. Es un escenario extraño, casi de laboratorio, donde los antiguos adversarios comparten mesa y los aliados se miran con recelo.

La opositora es buena comunicadora y sabe convertir un gesto en un símbolo. Pero gobernar, o influir de verdad, exige algo más que símbolos. Y el tiempo corre: cada semana sin fecha electoral es una semana en la que el terreno cambia a favor de quien ya está sentado en el despacho.

Ojalá me equivoque, pero me temo que veremos muchas fotos y pocos avances concretos.

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Fuente original: euronews.com

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