El bulo de Macron: ¿quiere una guerra con Rusia para no dejar el poder?

25/10/2026 23:01 | 96 visitas
El bulo de Macron: ¿quiere una guerra con Rusia para no dejar el poder?

Corre por redes sociales una teoría que suena a película de conspiraciones: que Emmanuel Macron está inflando la amenaza de Rusia para arrastrar a Francia a una guerra y, con la excusa del conflicto, cancelar o retrasar las elecciones de 2027 y quedarse así en el poder. Los mensajes acumulan miles de visualizaciones y, sobre el papel, tienen ese gancho que tanto engancha en internet. El problema es que chocan de frente con la ley francesa.

Antes de seguir, un poco de contexto, porque aquí hay mucho nombre raro. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, la alianza militar de la que forma parte buena parte de Europa) lleva meses avisando de un aumento de las llamadas amenazas híbridas rusas. ¿Y qué es eso de híbrido? Pues cosas que no son un tanque cruzando la frontera: ciberataques, campañas de desinformación, sabotajes pequeños, presión sobre infraestructuras. El propio Macron ha hablado de todo esto con cierta urgencia.

De dónde sale el rumor y por qué prende tan fácil

Según las publicaciones virales, Macron no estaría preocupado por la seguridad de los franceses, sino por su propio sillón. Como en Francia un presidente no puede encadenar más de dos mandatos seguidos, a Macron le toca pasar el relevo tras los comicios de la primavera de 2027. Ahí está la gasolina del bulo: si hay guerra, se suspenden las elecciones, y si se suspenden, él sigue. Simple. Demasiado simple.

El fuego lo avivó una reunión que Macron mantuvo a mediados de septiembre con líderes de partidos y aspirantes presidenciales para informarles sobre los retos de seguridad del país. Una reunión normal de un presidente con la oposición se convirtió, en cuestión de horas, en la prueba de un supuesto plan oculto.

Primer muro: el presidente francés no puede declarar una guerra

Aquí llega el jarro de agua fría. La Constitución francesa limita bastante el poder del inquilino del Elíseo. Concretamente, no puede declarar la guerra por su cuenta y riesgo.

Guillaume Tusseau, catedrático de Derecho Constitucional en Sciences Po (una de las universidades de referencia en ciencias políticas de Francia), lo explica con claridad: el presidente es el jefe de las fuerzas armadas, sí, pero comparte ese poder con el Gobierno, porque el ejército está a disposición del Ejecutivo y no del presidente de la República.

Además, el artículo 35 de la Constitución deja claro que solo el Parlamento puede autorizar una intervención armada de las fuerzas francesas. Y el Gobierno tiene que presentar la propuesta ante los diputados. O sea, que la decisión formal no es del presidente. Si se saltara ese paso, estaríamos hablando de una violación de la Constitución, y eso podría abrir un proceso de destitución. Vamos, que el plan secreto tendría que ser un secreto bastante mal organizado.

Segundo muro: ni con guerra se cancelan las elecciones sin más

Pongamos el caso extremo. Incluso si otro país atacara Francia, la Constitución no dice en ningún sitio que eso retrase automáticamente unos comicios. El calendario electoral está detallado en el artículo 7: las elecciones deben celebrarse entre 20 y 35 días antes de que termine el mandato del presidente en funciones.

Los supuestos para un aplazamiento son muy concretos y nada tienen que ver con lo que circula por redes: que un candidato fallezca o quede incapacitado pocos días antes de la primera vuelta, o entre las dos vueltas. También podría retrasarse si el país está bajo ataque directo, para garantizar la seguridad de los votantes. Pero, como resume Tusseau, nada en el texto permite al presidente aplazar los comicios por los motivos que se están difundiendo.

El famoso artículo 16, el comodín mal entendido

Los defensores del bulo tienen otra carta: el artículo 16. Dicen que, en plena guerra, Macron podría activarlo para concederse poderes excepcionales y decidir cuánto tiempo quedarse.

Y sí, ese artículo existe y permite al presidente asumir poderes especiales cuando las instituciones, la independencia, la integridad del territorio o el cumplimiento de los compromisos internacionales del país estén amenazados de forma grave e inmediata. Pero no es un botón mágico. Exige consultar antes al primer ministro, a los presidentes de las cámaras y al Consejo Constitucional. Y el listón para activarlo es altísimo: se habla de una calamidad pública de enorme gravedad.

El abogado constitucionalista Baptiste Charvin recuerda que ya se ha especulado con este artículo otras veces, como antes del confinamiento de 2020 o tras el estallido de la guerra en Ucrania en 2022. Y señala que suele usarse como arma política contra el Ejecutivo, al que se acusa de ambiciones dictatoriales. El precedente real está en 1961, cuando Charles de Gaulle lo activó para hacer frente al intento de golpe militar de Argel.

El detalle clave que desmonta la teoría: el artículo 16 permite tomar medidas legislativas y administrativas, pero no cambiar la Constitución. Y es la Constitución la que fija los plazos electorales. Para la mayoría de los expertos, sostener que ese artículo serviría para modificar la ley fundamental es, cuanto menos, muy dudoso.

¿En qué te afecta esto?

A primera vista parece un culebrón político lejano, pero te toca de cerca por varias razones. La primera, la desinformación: si un bulo sobre un presidente europeo se comparte miles de veces sin verificarse, imagina lo que puede pasar con temas que te afectan de verdad, como una factura, una alerta sanitaria o una estafa bancaria. Aprender a desconfiar es un escudo.

La segunda tiene que ver con el dinero y la economía. Cuando se mezcla guerra con elecciones en un país como Francia, segunda economía de la Unión Europea, los mercados se ponen nerviosos. Y eso acaba notándose en la gasolina, en los tipos de interés de las hipotecas o en el precio de la energía que pagas cada mes.

Y la tercera es la más importante: estos relatos erosionan la confianza en las instituciones. Si la gente se cree que cualquier gobernante va a inventarse un conflicto para no soltar el poder, al final da igual quién gobierne, porque todo se percibe como una trampa. Ahí es donde los bulos ganan de verdad.

Mi opinión

Yo lo veo así: la teoría es tan retorcida que se cae sola. Para que Macron pudiera suspender unas elecciones necesitaría saltarse media Constitución, a un Parlamento entero, a un Consejo Constitucional y a la prensa más activa de Europa. Eso no es un plan maestro, es una fantasía.

Dicho esto, tampoco me parece casual que este tipo de bulos crezca justo cuando los líderes europeos suben el tono sobre Rusia. Explicar bien qué es una amenaza híbrida, sin alarmismo y sin siglas raras, es la mejor vacuna contra la próxima mentira viral. Y aquí, sinceramente, nos queda mucho trabajo por hacer.

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Fuente original: euronews.com

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