Comida para tres meses y dinero en el cajón: las nuevas "preppers" británicas que no son como te imaginas

26/10/2026 02:45 | 106 visitas
Comida para tres meses y dinero en el cajón: las nuevas "preppers" británicas que no son como te imaginas

El Gobierno británico ha lanzado un mensaje que ha sorprendido a más de uno: que las familias estén preparadas para una crisis nacional y que guarden en casa comida y agua para tres días, además de algo de dinero en efectivo. La idea no es nueva, pero decirlo así, en voz alta y por escrito, cambia bastante la conversación.

Lo curioso es que hay un grupo de mujeres en Reino Unido que ya llevaba años haciendo deberes. No son señores gruñones con pantalones de mil bolsillos ni gente obsesionada con búnkeres subterráneos. Son madres, profesoras, psicólogas y oficinistas que, simplemente, han decidido no pillarles el toro.

Primero, ¿qué es un "prepper"?

Vamos con lo básico, porque la palabra suena a película de catástrofes y no es exactamente eso. Un prepper es alguien que se prepara por adelantado para situaciones complicadas: un corte de luz largo, una tormenta fuerte, una subida de precios, un problema de suministros o, en el peor de los casos, un conflicto serio.

También oirás hablar del go bag, que viene a ser una mochila de emergencia con lo imprescindible por si hay que salir de casa con prisa. Y del stockpile, que es la reserva de comida y productos básicos acumulada en casa. Nada de ciencia ficción: es logística doméstica.

El contexto tampoco ayuda a la calma: la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, la tensión en Oriente Medio, los ciberataques y los fenómenos meteorológicos extremos han hecho que mucha gente mire su despensa con otros ojos.

De no encontrar fórmula para su bebé a tener comida para dos meses

Ana tiene 41 años, vive en Gales y es madre de un niño pequeño. Ella ya trasteaba con esto de la preparación, pero el clic llegó en los confinamientos por la pandemia de coronavirus, cuando se quedó sin fórmula infantil para su bebé recién nacido.

Hoy sus armarios están llenos de harina, avena, lentejas, legumbres y conservas. Con eso puede cocinar desde cero durante al menos dos meses. Añade medicamentos y productos de limpieza. Y tiene tres despensas distintas: una de uso diario, una de medio plazo y otra con productos que aguantan muchísimo tiempo.

También cultiva y conserva sus propios alimentos. Y en cada coche lleva un pequeño kit con agua, linternas, ropa de abrigo, impermeables, algo de comida, un hornillo pequeño y un filtro de agua.

Ana fundó el UK Preppers Club en Facebook, con más de 10.000 miembros, y suma miles de seguidores en redes. Su mensaje es claro: "tener comida suficiente para proteger a tu familia durante una interrupción no es egoísta". Eso sí, insiste en que hay una diferencia enorme entre construir una reserva poco a poco y arrasar el supermercado en plena alerta.

Sobre el consejo oficial, le parece corto. Cree que deberían hablarse de siete días, o incluso de dos semanas, y echar en falta más detalle sobre qué hacer si deja de funcionar el váter, se va la calefacción o no se puede cocinar.

La psicóloga que empezó por un terremoto

La doctora Sarita Robinson, profesora asociada de psicología en la Universidad de Lancashire, lleva dos décadas preparándose. El detonante fue un terremoto que vivió en Los Ángeles en 2004: "me hizo reflexionar sobre lo rápido que el mundo puede pasar de ser seguro y previsible a ser peligroso y caótico".

Ella tiene unos tres meses de comida en casa, organizada en cajas bajo la escalera, y ha hecho formación de lo más variado: primeros auxilios, evacuación submarina de helicópteros, extinción de incendios y supervivencia en zonas salvajes. No tiene búnker, aunque no le haría ascos a uno.

Su discurso es tranquilizador: prepararse no debe aumentar el miedo, sino reducir la sensación de depender de otros. Y apunta algo interesante: si más hogares pueden apañarse solos los primeros días, los recursos públicos pueden ir a quien de verdad los necesita, como las personas mayores.

Reconoce que la pandemia convenció a su entorno de que no estaba "chalada" y celebra que cada vez más mujeres se sumen. Incluso le han pedido mochilas de emergencia como regalo de Navidad.

¿Cuánto hay que guardar de verdad?

Aquí van las cantidades que ella misma recomienda, en lenguaje normal:

Agua: al menos tres litros por persona y día solo para beber, más unos dos litros extra para cocinar, lavarse y la higiene. Si tienes mascotas, suma su agua. Guarda también pastillas potabilizadoras o un filtro.

Comida: lo que comáis habitualmente. Platos listos para comer, conservas de pescado, carne, legumbres y verduras, galletas saladas, crema de cacahuete, frutos secos y leche de larga duración. Arroz, pasta y avena si se puede cocinar. Y no olvides los gustos de los niños o las alergias de cada casa.

Higiene y herramientas: papel higiénico, jabón, toallitas, bolsas de basura resistentes, guantes, cepillos de dientes, un abrelatas manual, linternas con pilas, una radio de manivela, baterías portátiles, botiquín y mantas. Más una linterna y una radio que no dependan de la red eléctrica.

Sorprendentemente, los expertos también recomiendan guardar algo de dinero en efectivo y algún capricho: bolsitas de té, azúcar y leche UHT. Como dice Sarita, de casi cualquier emergencia se sale con un té caliente y unas galletas. Y no le falta razón.

¿En qué te afecta esto?

Aunque vivas en España y la recomendación venga de Londres, el fondo del asunto te toca de cerca. Los cortes de luz, las DANAs, los incendios, las huelgas de transporte o una subida fuerte de precios no entienden de fronteras. Tener dos o tres días de comida y agua en casa cuesta poco dinero y quita mucho estrés.

Piensa en lo práctico: si mañana el supermercado cierra dos días o se va la luz seis horas, tener agua, algo de comida que no necesite cocina, una linterna que funcione y una batería cargada te cambia el día. Y si tienes niños pequeños, mayores a tu cargo o alguien con medicación, la lista se vuelve casi obligatoria.

También afecta a tu bolsillo, aunque parezca mentira. Comprar arroz, legumbres o conservas de más cuando están de oferta sale mas barato que improvisar sobre la marcha. La clave es no volverse loco: nada de arrasar estanterías ni dejarse llevar por el miedo.

Mi opinión

Yo no me veo con un búnker en el jardín, lo digo tal cual. Pero después de leer a estas mujeres, me quedo con una idea que me parece de sentido común: prepararse un poco es una forma de responsabilidad, no de paranoia. La línea entre previsor y alarmista la marca el cómo, no el qué.

Lo que me chirría es el mensaje oficial. Decirle a la gente "ten tres días de comida y algo de efectivo" sin explicar para qué, sin dar cantidades claras y sin contar qué falla en los servicios básicos genera más preguntas que respuestas. Y cuando el Estado pide a los ciudadanos que se apañen, lo mínimo es ser transparente con lo que viene.

Aqui va mi consejo real: empieza por lo aburrido y barato. Una garrafa de agua, un paquete extra de lo que ya comes, una linterna con pilas de repuesto y una lista de teléfonos de tu familia en papel. Eso cabe en un armario y ya te coloca por delante de la mayoría.

Porque el mejor momento para prepararse, como dicen las expertas, es antes de que pase nada. Cuando pasa, ya solo queda improvisar. Y en esas situaciones, quien improvisa suele pagar más caro.

Lo demás, búnkeres y latas para tres años incluidos, es otra película. Y esa, sinceramente, no hace falta que la veas.

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Fuente original: dailymail.co.uk

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