Europa se queda sin combustible para la guerra

28/10/2026 14:45 | 113 visitas
Europa se queda sin combustible para la guerra

El aviso que nadie esperaba en Bruselas

Hay una cosa que casi nadie tiene en la cabeza cuando piensa en defensa: el combustible. Hablamos de tanques, aviones, barcos y soldados, pero todo eso se mueve con carburante. Y ahí esta el problema.

El comisario de Defensa de la Unión Europea, Andrius Kubilius, lanzó este miércoles una advertencia bastante seria: Europa tiene que ser capaz de multiplicar rápido su producción de queroseno de aviación y de diésel si algún día estalla una guerra.

Traducido a lenguaje de calle: hoy vamos sobrados, pero con el escenario actual no aguantaríamos un golpe fuerte.

Los números que ponen los pelos de punta

En época de paz, el gasto de combustible de los ejércitos europeos supone alrededor del 8 por ciento de toda la capacidad de producción disponible. Es decir, casi un detalle. Con ese margen tan enorme, cualquiera diría que no hay de que preocuparse.

El problema llega cuando ese 8 por ciento se dispara. Y se dispara de golpe.

Kubilius puso un ejemplo concreto, sacado del modelo de fuerzas de la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la alianza militar que une a buena parte de Europa con Estados Unidos y Canadá). Según ese escenario, en los primeros diez días de una crisis la alianza tendría que mover y mantener a 100.000 soldados. Solo imagina el trago de carburante que necesita semejante despliegue.

Lo llamativo es que el comisario no pudo decir cuántos días aguantaría Europa con las reservas actuales. Ese dato es confidencial. Y cuando un dato así se esconde, suele ser por algo.

Un problema de refinerías, no de pozos

Aquí conviene explicar algo que se suele mezclar. El petroleo crudo sale de un pozo, sí, pero no sirve para nada tal cual. Hay que refinarlo, es decir, convertirlo en productos útiles como la gasolina, el diésel o el queroseno que usan los aviones.

Y esas instalaciones, las refinerías, llevan años cerrando o recortando capacidad en Europa. Son plantas viejas, caras de mantener y cada vez menos rentables. Resultado: menos músculo industrial justo cuando más falta hace.

A eso se suman los conflictos globales. La guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, esa lengua de mar por la que pasa buena parte del petroleo del mundo, han complicado mucho que el continente consiga energía fiable a un precio razonable.

Von der Leyen mueve ficha

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, convocó una mesa redonda sobre capacidad de refinado después de ver el panorama. A la reunión acudieron responsables de la OTAN y representantes del sector.

El comisario de Energía, Dan Jørgensen, dejó una frase que resume bien el equilibrio complicado en el que vive Europa: el continente mantiene su compromiso de reducir emisiones un 90 por ciento para 2040, pero lo que hace falta ahora mismo es suministro abundante de energía convencional.

Sus palabras textuales fueron que el diésel y el queroseno son esenciales para la movilidad, para la economía en general y para la defensa. Y pidió crear un entorno que sostenga la producción propia de carburante sin cargarse la viabilidad del refinado europeo a largo plazo.

La OTAN ya ha movido 27.000 millones

La alianza no se ha quedado quieta. En julio, sus miembros aprobaron un programa de cadena de suministro de combustible valorado en 27.000 millones de euros.

El objetivo es modernizar el almacenamiento y el reparto, con especial atención a los oleoductos del flanco este y sureste de la alianza. Un portavoz de la OTAN explicó que es vital que la capacidad de producción europea cubra a la vez la demanda civil y la militar, y habló directamente de preparación para el combate.

¿En qué te afecta esto?

Mucho más de lo que parece. Si Europa tiene que producir más combustible para uso militar, esa producción compite con la que mueve camiones, barcos de mercancías, aviones comerciales y tu coche.

Y cuando la oferta aprieta, los precios suben. Traducido: llenar el deposito, la cesta de la compra y los billetes de avión pueden encarecerse. También puede retrasarse la transición energética, porque las administraciones se verán obligadas a priorizar el suministro clasico antes que las renovables.

Y hay otro detalle menos visible: si las refinerías cierran, se pierden puestos de trabajo industriales en zonas que ya van justas de empleo. No es solo un tema de tanques y aviones, es también de fabricas y de sueldos.

Mi opinión sin filtros

A mí me da la sensación de que llevamos años hablando de defensa como si fuera solo comprar material y firmar presupuestos. Y resulta que la pieza clave es algo tan poco glamuroso como un bidón de queroseno.

Me parece razonable prepararse, faltaría más. Pero también creo que hay cierta contradicción en pedir a la vez menos combustibles fósiles y más capacidad de refino. Ambas cosas pueden convivir, sí, aunque alguien tendra que explicar con claridad como se hace sin que la factura la paguemos los de siempre.

Y ojo con una cosa: cerrar refinerías durante años y luego pretender resucitarlas en semanas no funciona. Eso no es un interruptor. Es industria, y la industria necesita tiempo, dinero y personas formadas.

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