La boina de Montgomery sale a subasta por 30.000 libras
Una boina negra con dos insignias, gastada por el uso y cargada de historia, está a punto de cambiar de manos. Su precio estimado: 30.000 libras esterlinas, la moneda del Reino Unido. La usó el mariscal de campo Bernard Montgomery, uno de los militares más conocidos de la Segunda Guerra Mundial, y se subasta el 19 de noviembre en RR Auction, una casa de subastas con sede en Boston, Estados Unidos.
No es una prenda cualquiera. Montgomery, al que muchos conocían como “Monty”, llevó esa boina durante el avance aliado hacia Alemania en 1945. También aparece en fotos de la campaña del norte de África y en imágenes del desembarco de Normandía. Por eso la casa de subastas la describe como su “firma visual inconfundible”.
Una boina que vale más que una medalla
La historia de la prenda tiene su gracia. Montgomery adoptó la boina negra del Real Regimiento de Tanques, una unidad del Ejército británico, cuando mandaba el Octavo Ejército en el norte de África en 1942. Y no se conformó con llevarla tal cual: añadió su insignia de oficial general junto al emblema del tanque del regimiento. Ese doble distintivo se convirtió en su marca personal.
Él mismo contó que aquella boina le servía para algo muy práctico: sus tropas lo reconocían en el campo de batalla. En una guerra llena de polvo, prisas y confusión, que tus soldados te identifiquen a simple vista no es un detalle menor. Después, Montgomery regaló la boina a un amigo estadounidense y con el tiempo acabó en una colección privada.
La casa RR Auction compara su valor simbólico con el bicornio de Napoleón, la gorra de plato del general MacArthur o el parche en el ojo de Moshe Dayan. Para que nos entendamos: el bicornio es ese sombrero de dos picos tan característico de Napoleón. Son objetos que, más que ropa, funcionan como logotipos humanos de la historia militar.
No solo se subasta la boina
En la misma venta, pero en otro lote, aparecen decenas de mensajes que Montgomery envió a las tropas del Octavo Ejército y del Grupo de Ejércitos 21 antes de batallas clave. Algunos tienen un tono casi profético. En octubre de 1942, antes de la famosa batalla de El Alamein, en Egipto, escribió que la lucha que iba a empezar sería “una de las batallas decisivas de la historia” y un punto de giro de la guerra.
También hay un mensaje previo al Día D, el desembarco aliado en Normandía. Montgomery animaba a sus hombres a dar un golpe terrible al enemigo en Europa occidental y hablaba de un gran equipo formado por fuerzas de tierra, mar y aire bajo el mando supremo del general Eisenhower. Eisenhower fue el comandante aliado que luego llegó a ser presidente de Estados Unidos.
En su último mensaje de la contienda, Montgomery agradeció el servicio de sus tropas y habló de ganar la guerra contra Alemania y, después, ganar la paz. Son documentos que ayudan a entender cómo se motivaba a los soldados en una época sin redes sociales ni mensajes instantáneos.
Quién era Montgomery
Bernard Law Montgomery fue un militar británico que alcanzó el rango de mariscal de campo, uno de los más altos del Ejército del Reino Unido. No era un cargo político, sino una graduación militar. Se hizo famoso por su papel al frente del Octavo Ejército y por su participación en campañas decisivas de la Segunda Guerra Mundial. Murió mientras dormía a los 88 años, en 1976, en su casa de Alton, en Hampshire.
En una foto histórica aparece junto a Winston Churchill, el primer ministro británico durante buena parte de la guerra, en un acto de veteranos de El Alamein. Esa imagen recuerda que Montgomery no fue solo un comandante de batalla: también formó parte de la memoria pública del conflicto.
¿En qué te afecta esto?
A simple vista, esta noticia parece cosa de coleccionistas ricos o de museos. Pero tiene más miga. Los objetos históricos que salen a subasta influyen en lo que después podemos ver en exposiciones, en cómo se cuenta la Segunda Guerra Mundial y en el precio que la sociedad pone a la memoria. Si un día quieres visitar esa boina en un museo, puede que no esté disponible porque acabó en una colección privada.
Si te interesa el coleccionismo militar, también es un aviso: no todo lo que se vende como histórico lo es, y conviene revisar la procedencia, la autenticidad y los documentos que acompañan a la pieza. Y si solo te gusta la historia, la noticia sirve para recordar que detrás de una prenda aparentemente sencilla hay decisiones, campañas y propaganda. Practicamente cualquier objeto puede convertirse en un símbolo si se cuenta bien.
Mi opinión sin filtros
Confieso que esta subasta me produce sentimientos encontrados. Por un lado, me parece fascinante que una boina negra pueda resumir tanto: el desierto, el barro de Europa, el ruido de las batallas y la necesidad de un líder de ser reconocido por sus tropas. Por otro, me incomoda un poco que un trozo de tela con tanta carga histórica se venda como si fuera un objeto de lujo.
Entiendo el coleccionismo y sé que las casas de subastas también ayudan a conservar documentos que, de otro modo, se habrían perdido. Pero yo preferiría ver esa boina en un museo público, al alcance de cualquiera, y no solo de quien pueda pagar 30.000 libras. Tambien me llama la atención que los mensajes de Montgomery se vendan por separado: la historia queda troceada en lotes. Aun así, si alguien compra estos objetos y los cuida, mejor eso que dejarlos en un cajón olvidado.
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