Hay semanas en las que las noticias de geopolítica se sienten lejanas. Y hay otras en las que pasan cosas tan raras que conviene prestar atención. Esta es una de esas. En los ultimos días, media Europa ha vivido una sucesion de episodios extraños: aviones de pasajeros obligados a aterrizar de emergencia por amenazas de bomba, cazas militares escoltando vuelos comerciales, supermercados con las neveras completamente reventadas y tropas polacas movilizadas en la frontera.
Puede parecer una colección de casualidades sin relación. Pero cuando se pone todo en fila, el dibujo que aparece tiene nombre: guerra hibrida. Y el principal sospechoso, según la mayoría de los servicios de inteligencia occidentales, es Rusia.
Primero lo que pasó con los aviones
El martes fue un dia de caos en varios aeropuertos europeos. Al menos seis vuelos recibieron avisos anónimos de bomba. Algunos eran de Ryanair, esa aerolinea irlandesa de bajo coste que todos conocemos. Un avión que cubria la ruta Dublín-Roma acabó escoltado por un caza italiano en pleno vuelo, una imagen que impone bastante.
En el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, los artificieros (los especialistas en desactivar explosivos) revisaron dos aparatos de la misma compañía: uno que venía de Lisboa y otro de Dublín. También hubo amenazas en un vuelo de Heathrow a Varsovia y en un Ryanair de Mánchester a Murcia. Y más casos: Copenhague-Varsovia y Bérgamo-Sofía.
Ninguna de las amenazas resultó ser real. Todas eran falsas. Pero eso, en realidad, es lo de menos. El objetivo de una amenaza falsa no es explotar nada: es generar miedo y desgaste. Cada aviso obliga a desplegar policia, bomberos, perros detectores y personal de seguridad, retrasa cientos de vuelos y deja a miles de pasajeros mirando el panel de salidas sin entender nada.
El ataque mas extraño: neveras de supermercado
Aquí llega la parte que suena a ciencia ficción. Varias cadenas de supermercados en Bélgica, Suecia, Irlanda, Luxemburgo y Estonia han sufrido ciberataques que no iban a las cajas registradoras ni a los datos de clientes. Iban a las neveras.
Los hackers consiguieron entrar en los sistemas de refrigeración y activaron el modo de desescarche, ese que usan las neveras para derretir el hielo. El resultado: en algunos casos la temperatura pasó de 27 grados bajo cero a 50 grados positivos. Cientos de kilos de comida a la basura y, en Francia, varios incendios.
Los equipos afectados eran de la empresa belga Sabcobel, según confirmó la propia compañía. Semanas antes había ocurrido algo parecido con aparatos de la firma Danfoss, que también trabaja con cadenas britanicas. El Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido, un organismo que depende de los servicios de inteligencia britanicos, ya ha avisado a los comercios de que se preparen.
Para que se entienda: estos sistemas no son ordenadores normales. Son lo que se llama tecnología operativa, es decir, máquinas conectadas a internet que controlan cosas fisicas: frío, luz, puertas, sensores. Muchas veces se instalan y se conectan a la red sin actualizar durante años. Ahí está el agujero.
Qué es exactamente la guerra hibrida
Vamos con la explicación sencilla. La guerra hibrida es un conjunto de acciones hostiles que no llegan a ser una guerra abierta. En lugar de tanques cruzando fronteras, hay ciberataques, sabotajes, campañas de desinformación, drones que se cuelan en espacio aéreo ajeno y amenazas que paralizan infraestructuras civiles. Es barato, es dificil de atribuir y desgasta al rival sin disparar un tiro.
Moscú ha negado siempre cualquier implicación en este tipo de operaciones. Y conviene recordarlo, porque de momento no hay una reclamación de responsabilidad sobre las amenazas aéreas de esta semana.
Putin y el aviso de 2030
El contexto no ayuda. Putin dijo hace unos días en Moscú que está preparado para un conflicto serio con Europa. Textualmente vino a decir que si alguien quiere guerra, que se prepare, pero que él no la busca. También se refirió a esa fecha que suena en todos los informes de inteligencia: el año 2030, cuando varios analistas creen que Rusia podría tener capacidad militar para plantear un choque directo con la OTAN.
La OTAN, por si alguien se pierde con las siglas, es la alianza militar que agrupa a España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Polonia y una treintena de paises más. Su regla estrella es que un ataque a uno de sus miembros se considera un ataque a todos.
Polonia se blinda y Rumanía destapa una red
El primer ministro polaco, Donald Tusk, anunció el envio de fuerzas armadas a la frontera con Rusia despues de detectar actividad sospechosa en el norte del pais, junto a Kaliningrado. Ese territorio es un curioso trozo de Rusia separado del resto del pais, encajado entre Polonia y Lituania. Tusk habló de un intento de provocación frustrado y pidió calma, aunque avisó de que la presión puede durar meses.
En paralelo, el servicio de inteligencia de Rumanía desmanteló una red de tres personas que, presuntamente, preparaban un atentado incendiario contra una fabrica de armamento en Brașov. Según la investigación, actuaban por encargo de servicios rusos y tenían objetivos en varios paises de la región.
Y mientras todo esto ocurre, la próxima semana están previstas conversaciones entre Ucrania y Rusia en Abu Dhabi, mediadas por Estados Unidos. El canciller alemán, Friedrich Merz, ya ha dicho que de momento no ve señales de que Moscú se tome en serio una negociación.
¿En qué te afecta esto?
Más de lo que parece, y en cosas muy cotidianas.
Si tienes un vuelo próximamente, asume que puede haber retrasos imprevistos por alertas de seguridad. No es alarmismo: es lo que ha pasado esta semana en media docena de aeropuertos. Llega con margen, revisa el estado del vuelo antes de salir de casa y no te bloquees si te toca esperar.
Si trabajas en logística, alimentación o comercio, conviene revisar cómo están conectados tus sistemas de frío. Un proveedor con una contraseña débil puede costarte miles de euros en mercancia perdida, y las aseguradoras empiezan a mirar con lupa este tipo de incidentes.
Y como ciudadano de a pie, la consecuencia principal es que el precio de la inestabilidad lo pagamos entre todos: más gasto en defensa, más controles, más trámites. La guerra hibrida no se libra en un campo de batalla lejano. Se libra en el supermercado de la esquina y en el avión que coges para irte de puente.
Mi opinión
Voy a ser sincero: lo de las neveras me parece la señal más preocupante de toda la noticia. No por el frío en si, sino por lo que demuestra. Hemos conectado a internet miles de máquinas industriales sin protección y sin que casi nadie lo supervise. Eso no lo arregla un ejercito, lo arregla un informatico con buenos protocolos y algo de presupuesto.
Dicho esto, también me molesta cierta moda de llamar guerra a todo. Las amenazas de bomba falsas son delincuencia y presión psicologica, no un ataque militar. Y aun así, si se repiten cada semana, el efecto es el mismo que el de un sabotaje real: sociedades cansadas y desconfiadas. No creo que estemos al borde de una guerra abierta en 2030, pero si creo que vamos a vivir años de incomodidad, sustos y facturas más altas. Ojalá me equivoque.