La americana que prefiere el mundo al sofá de casa: 10 años sin volver

14/02/2026 16:45 | 379 visitas
La americana que prefiere el mundo al sofá de casa: 10 años sin volver

La americana que prefiere el mundo al sofá de casa: 10 años sin volver

Imagina volver a tu país después de años fuera y sentirte un extraño. Eso le pasó a Kat Smith, una chica de 35 años de Georgia, en Estados Unidos. En lugar de nostalgia, sintió un shock cultural inverso brutal. "No encajaba", dice. Desde entonces, ha recorrido el planeta sin mirar atrás.

Yo mismo, que he probado un poco de eso viajando, entiendo esa sensación. Es como si el mundo te hubiera cambiado más que a ti mismo. Kat empezó todo en 2013, recién salida de la universidad. Se unió al Cuerpo de Paz, un programa voluntario de Estados Unidos donde mandan a jóvenes a ayudar en comunidades pobres de otros países. La enviaron a Ecuador, sin elegir destino.

De un pueblo pequeño a la selva peruana

Primero, entrenamiento en Tumbaco, luego dos años en Arenillas, un rincón olvidado en la provincia de El Oro, al suroeste de Ecuador. Allí enseñaba y se adaptaba a la vida diaria, con sus retos y sabores nuevos. Cuando acabó, no paró: hizo autostop por la Amazonía peruana y acabó trabajando en un eco-lodge en plena selva.

Piensa en remar por el río Amazonas al atardecer, con bananas en el fondo del bote. Así vivió ella. Su padre la obligó a volver a casa en 2015, tras casi tres años fuera. Pero Estados Unidos ya no era su lugar. La comida rápida, la rutina... todo le chocaba más que las barreras idiomáticas abroad.

Aventuras sin fin por el planeta

Desde ahí, la lista es larga: Panamá, Colombia –donde se casó con Rafael Tudela en Cartagena–, trabajar en un yate en el sur de Francia, mochilear por Europa del Este, Vietnam, Tailandia y Corea del Sur, donde dio clases de inglés tres años. Hasta COVID los sacó de allí en 2021.

Vuelta breve a Estados Unidos: compraron una furgo, la convirtieron en casa rodante y recorrieron la Costa Oeste. Naturaleza impresionante, pero ella quería más. Probaron Albania, los Balcanes –Montenegro, Serbia, Bosnia, Croacia– y ahora viven en Trieste, Italia. Allí fundó Away Abroad, un sitio web para mujeres que viajan solas.

Errores que todos cometemos

No todo fue perfecto. Admite que juzgó a sus amigos por quedarse en casa, comprando pisos cerca de los padres. "Fui insensible", confiesa. Hoy lo ve claro: cada uno tiene su camino. Ella ama los desafíos culturales, la comida distinta, aprender idiomas a base de errores.

Desde su primer viaje forzado a Guatemala a los 18 –gracias a sus padres–, supo que el mundo era más grande que su suburbio de Atlanta.

¿Por qué se siente más en casa fuera de EE.UU.?

Kat Smith lo dice sin dudar: ser americana le enorgullece, pero abroad se siente viva. El día a día es un puzzle constante: trámites, mercados como el de Camboya, idiomas. Para mí, eso es libertad pura.

Mi opinión: un ejemplo para soñadores

En serio, la historia de Kat me inspira. Vivir en el extranjero no es para todos, pero prueba que se puede reinventar uno mismo a los 30. Yo he sentido ese pellizco de querer irme, y ella demuestra que con ganas, hasta encuentras amor y propósito en el camino. Ojalá más gente se anime, el mundo necesita exploradores.

¿Cómo te afecta esto a ti?

Si estás atascado en la rutina, esto te hace pensar: ¿y si pruebas un año fuera? Lugares como Italia o Ecuador son más baratos que muchas ciudades españolas, con vidas más lentas y comida de ensueño. Suben los precios de vuelos low-cost, pero también las oportunidades para nómadas. Quizas tu próximo curro remoto te lleve lejos. ¿Te animas?

Multimedia

[

[

[

Fuente original: businessinsider.com

Comentarios