Japón evita recesión por los pelos: el PIB crece solo un 0,2%
La economía japonesa patina justo a tiempo
Imagínate que tu economía favorita, la de Japón, está al borde del abismo. Pues eso ha pasado estos días. El PIB –que es el Producto Interior Bruto, o sea, el termómetro de toda la riqueza que genera un país– solo creció un mísero 0,2% anual en los últimos tres meses del año. Por poco, evitó lo que llaman recesión técnica, que pasa cuando hay dos trimestres seguidos de caída.
Yo que sigo estos temas de cerca, me quedé flipando con lo ajustado que estuvo. En el trimestre anterior, julio-septiembre, el PIB se contrajo un 0,7%. Pero ahora, de octubre a diciembre, subió un 0,1% comparado con el trimestre previo. Uf, respiramos.
Exportaciones en picado por culpa de Trump
Aquí entra el factor geopolítico que tanto nos gusta. Las exportaciones, que son el motor de Japón, cayeron un 1,1%. Y gran parte de la culpa la tienen los aranceles que promete Donald Trump. ¿Qué son aranceles? Impuestos extra a productos importados, que encarecen todo y frenan las ventas al exterior.
El consumo privado, la gente comprando cosas cotidianas, subió un poquito, un 0,4%. Eso salvó el día. Pero para un país tan dependiente de vender fuera, como coches o tecnología, esto duele.
La nueva era con Sanae Takaichi al mando
Y ahora, el giro esperanzador. Sanae Takaichi, la nueva primera ministra tras una victoria aplastante en elecciones, llega con planes ambiciosos. Promete gastar más dinero público y hasta suspender el impuesto sobre las ventas de comida. Eso sí, es el IVA japonés aplicado a alimentos, algo que podría animar a la gente a gastar.
Todo el año pasado, el crecimiento fue del 1,1%, el mejor desde 2022, cuando salían del lío del COVID-19. El gobierno prevé un 0,6% de media a corto plazo. No es para tirar cohetes, pero mejor que nada.
¿Cómo te toca esto en el bolsillo?
Si eres de los que viaja a Japón o compra gadgets japoneses, estate atento. Un PIB débil puede subir precios por la inflación o debilitar el yen, lo que encarece vacaciones. Y globalmente, si Japón frena, afecta cadenas de suministro: coches Toyota más caros en España, por ejemplo. En geopolítica, los aranceles de Trump podrían salpicar al comercio europeo.
Mi opinión sincera
Para mí, Japón está en un momento clave. Sanae Takaichi tiene buena pinta con sus medidas populistas, pero contra el huracán Trump, va a necesitar más que promesas. La economía mundial es un dominó: si cae el gigante asiático, nos tambaleamos todos. Ojalá apuesten por innovación en vez de solo gastar. ¿Qué pensáis vosotros?
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