De Chicago a São Paulo: shocks culturales que me pillaron desprevenido en Brasil

17/02/2026 14:45 | 219 visitas
De Chicago a São Paulo: shocks culturales que me pillaron desprevenido en Brasil

De Chicago a São Paulo: shocks culturales que me pillaron desprevenido en Brasil

Imagina aterrizar en el aeropuerto de Río de Janeiro, con el corazón latiendo fuerte porque acabas de recibir la peor noticia: te han despedido. Eso le pasó a Isaiah Reynolds, un chico de Chicago que estaba volviendo de unas vacaciones increíbles en Brasil. En vez de regresar al frío invierno americano, decidió quedarse y al final mudarse a São Paulo. Yo, que sigo estas historias de expatriados, me quedé flipando con lo que vino despues.

El frío que nadie espera en un país tropical

Venir de Chicago, donde los inviernos son brutales con tormentas de nieve y vientos que congelan hasta las pestañas, uno piensa que está preparado para cualquier cosa. Pues no. En São Paulo, durante la primavera –que va de septiembre a noviembre–, bajan las temperaturas y sin calefacción central, te pones tres camisetas y la única sudadera que trajiste. Isaiah lo cuenta así: antes solo había visitado Brasil en verano, con ese calor subtropical que te hace sudar a mares, pero el fresquito primaveral le dio una lección.

Es curioso, ¿verdad? Brasil evoca playas y samba, pero São Paulo tiene su lado más fresco y húmedo. Nada grave, solo capas de ropa y adaptarte.

La comida brasileña: un mundo nuevo y adictivo

Olvídate de los desayunos americanos con tortitas y salchichas. En Brasil, el desayuno es pan o fruta, ligero y práctico. Para almuerzo y cena, el combo estrella es arroz, feijão –que son frijoles–, carne y ensalada. Platos como el stroganoff cremoso con patatas crujientes o la feijoada, un guiso de cerdo y frijoles negros, entran en escena.

Isaiah se enganchó al acarajé –unas croquetas de guisantes de ojo negro rellenas y fritas en aceite de dendé–, la acerola, una cereza dulce, y el doce de leite, leche caramelizada para untar. Y ojo, hay escena internacional: libanés, africano occidental, colombiano... En Chicago añora su pizza gruesa, pero Brasil le ha conquistado el paladar. La leche sin frigorífico en los supermercados al principio asusta, pero es normal allí.

La bienvenida que derrite cualquier shock

Los brasileños presumen de su país en el fútbol o cuando nominan películas a los Oscars. Isaiah temía no encajar como forastero, pero encontró curiosidad: le preguntan por su experiencia y practican inglés. Esa calidez suaviza todo lo demás. Se siente en casa, planeando raíces en São Paulo.

¿Cómo te afecta esto a ti?

Si estás pensando en mudarte por trabajo o aventura, esta historia te abre los ojos. Brasil es más asequible que EEUU en vivienda y comida, pero prepárate para lo inesperado como el clima variable o dietas distintas. Puede inspirarte a dar el salto, ahorrando en costes de vida mientras vives una cultura vibrante. ¿Y el impacto global? Más gente como Isaiah fortalece lazos entre países.

Mi opinión personal

Me encanta esta historia porque muestra que los grandes cambios vienen de lo imprevisible. Brasil no es solo carnaval; tiene capas reales como el frío en São Paulo o la comida sencilla que une a la gente. Isaiah hizo bien en quedarse: a veces, perder un trabajo es ganar una vida nueva. Yo, si pudiera, probaría esa feijoada ya mismo. ¿Te animas tú?

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Fuente original: businessinsider.com

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