De Niro recita a Lincoln para desafiar a Trump en un gran escenario
De Niro se planta ante Trump con las palabras de Lincoln
Imagínate a Robert De Niro, ese actor que todos conocemos de películas como Taxi Driver, subiéndose al escenario del mítico Carnegie Hall en New York. No para una peli, sino para recitar fragmentos de un discurso histórico de Abraham Lincoln. Y todo esto pasa esta semana, en un evento que huele a protesta política.
El corazón del evento: una sinfonía con mensaje
El compositor Philip Glass ha creado la Sinfonía nº 15, titulada “Lincoln”. Esta obra se inspira en el “Lyceum Address” de 1838, un discurso donde Lincoln, que entonces era un joven abogado, alertaba sobre los peligros de la violencia de masas para la democracia. O sea, advertía que el caos callejero podía acabar con los pilares de un país libre. Glass lo iba a estrenar en el Kennedy Center, ese gran centro de artes escénicas en Washington, pero lo canceló.
¿Por qué? En enero, Glass protestó contra Donald Trump, que echó al liderazgo del centro. De Niro, un crítico acérrimo de Trump, leerá esas palabras potentes. “Es la persona idónea”, dice el compositor. El acto es un beneficio para Tibet House US, una organización sin ánimo de lucro que promueve la cultura tibetana.
Protestas en cadena en el mundo cultural
No está solo. Artistas como la soprano Renée Fleming, el creador de Hamilton Lin-Manuel Miranda y el músico Bela Fleck también han cancelado eventos en el Kennedy Center. Es como una rebelión artística contra los cambios impulsados por Trump.
Trump y su guerra con la cultura “woke”
El expresidente ha renombrado el centro como “Trump Kennedy Center”, algo que los expertos dicen que solo el Congreso de Estados Unidos puede aprobar. Además, planea cerrarlo en julio por obras que durarán dos años. Lo usa como bandera en su cruzada contra lo que llama cultura “woke”, es decir, esa tendencia progresista que él ve como un problema.
¿Cómo te toca esto de cerca?
Quizás pienses que es cosa de famosos en América, pero afecta al flujo cultural global. Si centros como el Kennedy Center se politizan tanto, eventos internacionales se cancelan, y nosotros perdemos conciertos, óperas o teatro de primer nivel. Además, refleja tensiones en Estados Unidos que influyen en política mundial, como el apoyo a causas como el Tíbet.
Mi opinión sincera sobre este lío
Me parece genial que artistas usen su voz así, recordándonos valores como la democracia que Lincoln defendía. Pero Trump tiene razón en criticar excesos “woke”; el equilibrio es clave. Ojalá Carnegie Hall llene el hueco y veamos más eventos así, sinfónias que unan en vez de dividir. Aunque, claro, en política todo es un poco caótico, ¿no creeis?
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