Irán en crisis: protestas silenciadas pero problemas económicos persisten
Protestas silenciadas pero malestar latente
Las calles de Teherán, que hace un mes bullían con manifestaciones masivas contra el gobierno clerical, ahora están extrañamente tranquilas. Los comerciantes que iniciaron las protestas cerraron sus tiendas ante el colapso económico, pero la represión ha llevado a muchos a quedarse en casa.
Las cifras de víctimas varían drásticamente: mientras grupos de derechos humanos hablan de más de 2,600 muertos, el gobierno iraní niega estas cifras. La tensión con Estados Unidos escaló cuando el presidente Trump amenazó con actuar, aunque luego dio marcha atrás tras supuestas garantías de Teherán.
La tormenta económica perfecta
Expertos explican que la crisis actual es resultado de décadas de mala gestión, corrupción y sanciones internacionales. "El descontento reciente tiene raíces económicas profundas", explica Hassan Hakimian, profesor de economía. A esto se suman problemas ambientales como escasez de agua y cortes de energía.
La moneda iraní, el rial, alcanzó su peor valor histórico en diciembre y sigue en caída libre. Esto ha provocado que:
- Los precios de alimentos suban un 72%
- El poder adquisitivo caiga más del 90%
- Uno de cada cinco jóvenes esté desempleado
El impacto de las sanciones
Irán es uno de los países más sancionados del mundo. Las restricciones comenzaron tras la revolución de 1979 y se intensificaron:
- En 2006 por el programa nuclear
- En 2018 cuando EEUU abandonó el acuerdo nuclear
- En 2025 cuando la ONU reimpuso sanciones
Hoy, el 80% del petróleo iraní lo compra China usando métodos para evadir sanciones. El resto de sus ingresos petroleros están congelados.
¿Qué sigue para Irán?
Aunque las protestas han disminuido, los expertos advierten que los problemas de fondo persisten. "El régimen no tiene soluciones rápidas", dice Hakimian. La intervención extranjera probablemente empeoraría las cosas, mientras la población sigue sufriendo:
- Inflación galopante
- Desempleo creciente
- Falta de servicios básicos
Un residente de Teherán que prefirió no identificarse lo resumió: "La gente no sale por miedo, pero la rabia sigue ahí". El gobierno iraní enfrenta su mayor desafío en décadas, con una economía que parece no tener fondo.