Irán sigue a oscuras: apagón de internet y protestas mortales tras crisis económica
Un país desconectado del mundo
Desde el 8 de enero, los 90 millones de habitantes de Irán viven prácticamente aislados. El gobierno cortó todo acceso a internet y bloqueó las comunicaciones móviles, dejando a la población sin poder contactar ni siquiera con servicios de emergencia.
Aunque días después se restableció una red interna para acceder a servicios locales, el internet global sigue inaccesible. Los mensajes de texto permanecen bloqueados, mientras el gobierno envía alertas masivas advirtiendo sobre "trampas de los enemigos".
Protestas que comenzaron por la economía
Todo empezó cuando pequeños comerciantes cerraron sus negocios en Teherán a finales de diciembre, protestando por el aumento de precios y la grave crisis económica. Pero rápidamente las manifestaciones crecieron y se tornaron violentas.
Balance trágico y versiones contradictorias
Organizaciones internacionales reportan más de 2,600 muertes, aunque el gobierno iraní niega estas cifras. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, acusó a Estados Unidos de exagerar los números para justificar una posible intervención.
Mientras las autoridades culpan a "terroristas entrenados por EE.UU. e Israel", testigos hablan de una represión violenta contra manifestantes desarmados, incluyendo mujeres y niños.
Calles militarizadas y advertencias severas
Tras los días más intensos de protestas, las ciudades iraníes muestran ahora una fuerte presencia militar. El gobierno ha organizado contra-manifestaciones masivas y funerales públicos para agentes de seguridad fallecidos.
El poder judicial ha creado tribunales especiales para juzgar a participantes de las protestas, con el jefe de la Corte advirtiendo que no habrá "misericordia para los alborotadores".
Antecedentes de malestar social
No es la primera vez que Irán vive protestas masivas. En 2022, la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial desató semanas de manifestaciones bajo el lema "mujer, vida, libertad".
Pero la actual ola de protestas, que comenzó por motivos económicos, parece ser la más grave en años, tanto por su escala como por el alto costo en vidas humanas.
Mientras tanto, el gobierno intenta calmar los ánimos con subsidios alimenticios, ofreciendo cupones electrónicos de menos de $7 mensuales por persona, en un intento por paliar la galopante inflación que asfixia a la población.